Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
Llegó al cielo un mortal, pidiendo ver al creador
porque quería pedirle, que le hiciera inmortal
esté pronto lo atendió, y para aclarar su error
lo llevó a presenciar, una escena singular
Llegaron a un jardín, de inigualable belleza
morada del ave Fenix, que triste y descolorido
imploraba tembloroso, caminando con torpeza
piedad para su dolor, tantas veces revivido
Lloraba inconsolable, solamente de pensar
que en unos pocos momentos, que pasaron muy de prisa
todo su cuerpo y sus plumas, se tendrían que quemar
para volver a ser bello, surgiendo de sus cenizas
Tenían que pasar cien años, para repetirse el hecho
pero solo había trizteza, en el místico animal
pues cien aňos pasarían, anidandose en su pecho
el terror del sufrimiento, que acababa de pasar
El atónito mortal, quedó tan impresionado
que a Dios, le pidió perdón, por dudar de su justeza
al mirar tanta agonía, quedó el pedido olvidado
no podrìa soportar, vivir con tanta tristeza
porque quería pedirle, que le hiciera inmortal
esté pronto lo atendió, y para aclarar su error
lo llevó a presenciar, una escena singular
Llegaron a un jardín, de inigualable belleza
morada del ave Fenix, que triste y descolorido
imploraba tembloroso, caminando con torpeza
piedad para su dolor, tantas veces revivido
Lloraba inconsolable, solamente de pensar
que en unos pocos momentos, que pasaron muy de prisa
todo su cuerpo y sus plumas, se tendrían que quemar
para volver a ser bello, surgiendo de sus cenizas
Tenían que pasar cien años, para repetirse el hecho
pero solo había trizteza, en el místico animal
pues cien aňos pasarían, anidandose en su pecho
el terror del sufrimiento, que acababa de pasar
El atónito mortal, quedó tan impresionado
que a Dios, le pidió perdón, por dudar de su justeza
al mirar tanta agonía, quedó el pedido olvidado
no podrìa soportar, vivir con tanta tristeza