BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como buenos poetas, de toma
pan y moja, Doña Elena Santonja,
procuran llevar el terciopelo
de su caspa inveterada, con regocijo
y jolgorio, hasta que llegan a sus
casas. Es ahí cuando encuentran,
indolentes, a sus hijos; feministas,
a sus hijas, andaluces de Jaén, a sus
olivareros preferidos. Es aquí
que hallan defensores de su patria;
y escuchan, largas letanías y misivas
de los Apóstoles, inmensas peroratas
que renuevan sus impulsos patrioteros,
confiscados y castrados a base de sueldos
y sueldazos millonarios.
Y mojan, en la sopa de cada día,
los pecados por todos cometidos:
a saber, pescado azul por las mañanas,
rojo, o en su defecto, rojizo, por la tarde.
Y verde, muy verde, como el agua de Río Tinto,
por las noches, para que no se ahoguen los vergeles
subterráneos-.
©
pan y moja, Doña Elena Santonja,
procuran llevar el terciopelo
de su caspa inveterada, con regocijo
y jolgorio, hasta que llegan a sus
casas. Es ahí cuando encuentran,
indolentes, a sus hijos; feministas,
a sus hijas, andaluces de Jaén, a sus
olivareros preferidos. Es aquí
que hallan defensores de su patria;
y escuchan, largas letanías y misivas
de los Apóstoles, inmensas peroratas
que renuevan sus impulsos patrioteros,
confiscados y castrados a base de sueldos
y sueldazos millonarios.
Y mojan, en la sopa de cada día,
los pecados por todos cometidos:
a saber, pescado azul por las mañanas,
rojo, o en su defecto, rojizo, por la tarde.
Y verde, muy verde, como el agua de Río Tinto,
por las noches, para que no se ahoguen los vergeles
subterráneos-.
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