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El premio de la desilusión (fanfiction)

Tema en 'Fantásticos, C. Ficción, terror, aventura, intriga' comenzado por Sikus, 24 de Diciembre de 2019. Respuestas: 6 | Visitas: 105

  1. Sikus

    Sikus Poeta adicto al portal

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    El premio de la desilusión
    (fanfiction)



    Corría la primavera del noventa y seis.

    No se hablaba de otra cosa que no fuera "el regreso de ya sabes quien". Y bueno, la mayoría lo negaban, nadie quería reconocer semejante peligro. Pero otros vivían con miedo, siendo conscientes del terrible problema que representaba que esto llegara a ser una realidad.

    Luna y su padre fueron los primeros en creerle a Harry (por no mencionar a Ron y Hermione) y tanto fue así, que le dedicaron la portada de la última edición de "El Quisquilloso". Fue uno de los ejemplares más vendidos.

    Un buen intento para hacer entrar en razón a los dudosos y también cabe mencionar que les proporcionó un buen dinero negociando dicho artículo con el diario "El Profeta".

    En tiempos de tanta preocupación y de ánimos tensos, pensaban en cómo podrían invertir mejor el producto de sus negocios. En verdad se podría haber usado de muchas formas. Renovar la imprenta, hacer reparaciones a la torre o regalarse con algún artefacto mágico medio estrafalario al mejor estilo Lovegood. Pero prevaleció la idea de desintoxicarse de la realidad. Necesitaban alejarse un poco, aprovechar unos días para pasear, no solían darse semejantes lujos así que podían pensar que realmente se lo merecían.

    Y ahí fue que surgió la idea. Algo deseado por tanto tiempo y que parecía una empresa imposible.

    Tanto Luna como Xenophilius eran amantes de la fauna mágica, casi tanto como el ahora anciano Newt (autor de "Animales fantásticos y dónde encontrarlos"). Y entre tales criaturas, habían algunas a las cuales nunca habían podido ver cara a cara. Pero ¿Cuál de todos les intrigaba más sino el Snorkack de cuernos arrugados, del cual Xenophilius tanto hablara a su hija desde pequeña?

    Así que con el dinero recaudado pudieron adquirir nuevos equipos de fotografía mágica y otros elementos necesarios para hacer una buena documentación.

    ¡Ojalá pudieran también conseguir una valija como la de Newt, con la cual pudieran atrapar a cualquier criatura, por grande y peligrosa que fuera!

    Habían leído tantas veces los libros del señor Scamander, pero este nunca escribió sobre el Snorkack. Vaya uno a saber por qué.

    ¡Si se pudieran escribir algunos artículos bien documentados, "El Quisquilloso" saltaría a la fama a gran escala!

    ........

    Era un atardecer amarillo, cuando los Lovegood partieron en pos del paradero del Snorkack.

    La prioridad de la misiva era hacerle justicia a la veracidad de los artículos tantas veces publicados en "El Quisquilloso". Además, cómo no, tal vez pudieran atrapar uno, con o sin valija; traer alguna cría como mascota. Al menos podrían dar con algún esqueleto, o uno de sus deseados y valiosos cuernos. Lo que fuera relacionado con el Snorkack ya les daba suficiente entusiasmo para emprender el camino.

    Montaron juntos en un oscuro Thestral y sobrevolando el mar Irlandés ascendieron enseguida sobre las nubes pasando sobre Liverpool y Mánchester para no ser visto de algún muggle que contemplara la puesta del sol desde su terraza.

    Conversaban y reían animosamente para mantenerse despiertos y alertas.

    Seguramente esta criatura habitaría en los bosques más umbríos y húmedos de Suecia, dado aquel carácter escurridizo que tantas veces habían descrito en la revista, así que allí mismo sería donde le buscarían.

    Luego del vertiginoso viaje, avistaron el Mar del Norte y rogaron que el Thestral tuviera suficiente energía como para cruzarlo.

    Anochecía. Los últimos rayos del sol se filtraban entre nubes rojas ribeteadas de luz incandescente.

    Cuando irían cruzando más de la mitad del ancho del mar, las nubes se volvieron más densas y oscuras repentinamente y el aire se hizo muy frío, con un viento fuerte que les calaba hasta los huesos.

    Aunque quisieron pensar en todas las posibilidades menos una, esa excluida, la más temida, fue exactamente la que se hizo manifiesta en pocos minutos.

    Largas siluetas oscuras de horripilante aspecto, con harapientos mantos negros. Sí, una horda de dementores les seguían muy de cerca, a pesar de la admirable velocidad del vuelo del thestral.

    El terror se apoderó de Xenophilius, a quien se le borró todo recuerdo agradable como para lanzar un patronus, así que se concentró en dirigir el vuelo lo mejor que podía, sin querer ni siquiera voltear la mirada hacia atrás.

    Sin embargo, la mente sencilla de Luna fue más certera esta vez. El sólo pensar en la posibilidad de encontrar al Snorkack y verlo publicado en primera plana, bajo el principal titular y con una foto donde moviera sus majestuosos cuernos arrugados, fue suficiente. Al grito de "¡Expecto Patronus!" inmediatamente brotó de su varita una hermosa liebre de luz que fue saltando entre la tormenta haciendo retroceder a las espantosas criaturas. No había desaprovechado las lecciones de Harry, del año anterior para el Ejército de Dumbledore y ahora entendía mucho mejor lo que quería decir su amigo, cuando conmovido les advertía que no era lo mismo enfrentar estas cosas en el colegio, que en la realidad, fuera de los muros de Hogwarts.
    Realmente fue un momento de mucho miedo y tensión.
    El lomo del huesudo thestral, ya se estaba haciendo demasiado incómodo y deseaban descender a descansar cuanto antes.

    Al avistar tierra hacia la derecha, supieron que se estaban acercando a destino. Seguramente serían las costas de Dinamarca, así que descendieron para un breve descanso.
    Pero se hizo más breve aún de lo que esperaban. Sin poder afirmar si era en verdad o pura imaginación, a Xenophilius se le antojó ver en la tormenta la marca tenebrosa... Cuando Luna miró no vio nada, aunque el terror en el rostro de su padre le mostraba que no bromeaba.
    Descansar en un lugar donde probablemente anduviera algún mortífago no era para nada placentero y menos cuando cabía la posibilidad de que el motivo de su presencia tuviera que ver con ellos. Así que comieron unas porciones de plymps asados y luego de beber un poco de infusión de gurdirraíz se lanzaron volando a los cielos una vez más. Bordeando Dinamarca para no perderse, comenzaron a ver a lo lejos un horizonte pétreo, iluminado por los arreboles rosados de la madrugada.

    Amanecía cuando avistaron Gullholmen.

    Ahora ya era mucho más fácil orientarse para Xenophilius, quien una vez hubiera hecho el mismo viaje, con el mismo propósito, así que sobrevolaron la zona buscando un lugar apartado donde nadie pudiera verlos y luego de realizar los encantamientos protectores adecuados. se sentaron a descansar y a recuperar fuerzas, mientras organizaban el plan para el itinerario boscoso.

    No habían dormido en toda la noche, así que se permitieron dormir una siesta matutina, que con el tibio sol de la mañana se volvió de lo más agradable.

    Despertaron y aún les quedaba suficiente alimento, así que compartieron un rápido desayuno, ansiosos de ir hacia el objetivo.

    Luego de revisar los mapas, se decidieron por ir en primer lugar al Parque Nacional Tiveden y acampar a orillas del Lago Vanërn. Con lo amplio del bosque, seguramente se les pasarían los días volando, sin poder investigarlo en detalle. De todas maneras, una vez localizado su objetivo, concentrarían todos sus esfuerzos en la documentación lo más amplia posible de la especie.

    Al ir llegando al bosque, el primer temor era que les sorprendieran los nargles, no fuera a ser que les robaran su equipaje. Y luego, al ir entrando a la zona más densa de espesa vegetación, no cesaban de dar manotazos a todas partes, ya que los torposoplos estaban inoportables procurando entrar en sus oídos y lo menos que podían permitirse en semejante situación era que fuera confundido su cerebro. Necesitaban toda lucidez y toda capacidad sensorial para dar con el animal.

    Luego de buscar por horas y seguir, equivocadamente huellas de ciervos y hasta de alguna fiera, probablemente algún lince de los que habitan aquellos montes cercanos, comenzaron a clamar con sus varitas apuntando en todas direcciones: ¡Accio Snorkack! ¡Accio Snorkack! pero nada, por más que suave o fuerte ellos gritasen. Lo único que lograron fue alborotar a unos cuantos monos aulladores que dormían en las ramas bajas.

    Llegó la noche y con ella sus peligros. Mientras armaban la tienda de campo, sintieron un aullido lejano y luego otro más cercano al cabo de unos minutos ya eran muchos y se dieron cuenta de que aquel bosque sin duda estaba infectado de lobos. De manera que detuvieron el armado de la tienda y se apresuraron a poner todos los encantamientos protectores que conocían para evitar sorpresas desagradables.

    Volviendo a la tarea y terminando de armar todo para pasar la noche lo mejor posible, se dieron cuenta de que se habían acabado las provisiones de alimento. Esto ya era serio porque todos sabemos que la comida es una de las tres excepciones a la magia. Se puede preparar, aumentar, reducir, pero hay que tener algo.

    —No te preocupes, papá — susurró Luna con naturalidad —un bosque en sí mismo ya es una fuente de alimento, algo encontraremos.

    A Xenophilius parecía molestarle el optimismo de su hija.

    Sin embargo, olvidando los lobos, que ya se habían marchado de los contornos se animaron a salir para ver si encontraban al menos algún árbol frutal.

    Al aproximarse a un claro del bosque bañado de luz de luna llena, sintieron nuevamente un gran aullido que hizo estremecer cada árbol.

    —Mira, Luna —dijo Xenophilius bajito, tocando su brazo, están reunidos allí...
    —sí —respondió Luna— pobrecitos, son hombres lobos, nadie los comprende. Debe ser triste ser un licántropo, ¿no papá?

    Se fueron andando sigilosamente, procurando no llamar la atención de semejante congregación.

    —Papá —volvió a hablar Luna —tengo una idea, volviendo a pensar en nuestro objetivo. ¿Si me hiciera animago? Seguramente me podré comunicar con otros animales del bosque para consultarles si han visto al Snorkack...

    —No sé si lo sabes, querida —respondió con mirada obscura Xenophilius — pero es un muy largo proceso, muy, pero muy difícil y peligroso. Además tendrías que registrarte y en estos tiempos... no creo que te registren legalmente. Por si fuera poco, según tu patronus, es muy probable que en tu forma animago fueras también una liebre y pensándolo bien... me parece poco conveniente que una liebre ande en un bosque donde habitan linces y hombres lobo.

    —¿Y tú tienes alguna idea mejor?— contestó Luna como distraída

    —Pues claro que sí, replicó Xenophilius con una voz casi lúgubre—volver a casa—Este bosque ya me está enfermando

    —Pues yo aún tengo suficiente ánimo para seguir buscando, papá— dijo Luna en un tono que no animó a su padre a volver a hablar.

    Siguieron su camino en silencio. Recogieron moras y frambuesas. Delicioso para un postre, pero no suficiente para la cena. No fue la mejor noche. Cansancio físico y mental. Agotamiento.

    Las horas se volvieron días y los días se agotaron sin evidencia alguna. El ánimo fue decayendo. La frustración se fue haciendo lugar en sus mentes, o más bien en Luna, quien comenzaba a sentir una abrumadora desilusión, creyendo haber sido engañada por su padre. Se sentía como habiendo creído en un cuento de hadas, para despertar como una tonta, perdida junto a su padre (el supuesto engañador) en un bosque de Suecia.

    Sin embargo, la mirada de Xenophilius era diferente. Algo muy extraño cambiaba en él. Parecía que cuanto más desesperaba Luna, más emocionado y a la expectativa estaba él.

    Llegó un mediodía gris, donde ya el hambre era intolerable. Lo único que podían comer era de lo que pescaban en el enorme lago Vanërn, o alguna fruta, pero los dos últimos días no picó ni una mojarra.

    Fue entonces cuando Luna se levantó y comenzó a empacar sus cosas.

    —¿Qué haces? —preguntó haciéndose el extrañado Xenophilius

    —pues nada, papá... es que es un tanto difícil y agotador perseguir por el bosque, por toda una semana, criaturas que sólo habitan en tu propia imaginación, papá. Pero no te preocupes, no estoy enfadada, el viaje en sí fue re lindo. Solo que hubiera sido mejor si hubiéramos traído un poco más de comida. El bosque está hermoso, pero mira, hasta el thestral se ve cansado y como algo nervioso... Quiero volver a casa, a veces creo que es parte de hacerse grande...

    —¿El qué?—preguntó él, esta vez sinceramente sorprendido

    —Bueno, papá— continuó ella —ahí como los muggles engañan a sus hijos con "Papá Noel", tú lo hiciste con el Snorkack (aunque en realidad prefiero un animal mágico que un viejo vestido de rojo) —y allí sonrió con naturalidad y prosiguió empacando.

    Entonces, súbitamente se hizo silencio en el bosque y todo el lugar se iluminó en una tonalidad naranjado intenso y enfrente mismo de Luna una silueta extraña comenzó a tomar nitidez.
    Cuando Luna se volvió conteniendo la respiración, a mirar a su padre, este ya tenía armado todo el equipo de fotografía y filmación mágica que sin que Luna hubiera visto, había preparado a sus espaldas y lucía una amplia sonrisa de oreja a oreja.

    Delante de ambos se paseaba una bestia de un tamaño algo menor que el thestral. Su tronco, en vez de ir de adelante hacia atrás, era de izquierda a derecha, o sea que mirándolo de frente se veía todo su cuerpo. Tenía tres patas en fila, las cuales eran de diferente tamaño, siendo mayor la del lado izquierdo y menor la del derecho, de tal manera que quedaba inclinado hacia un costado. Al andar aumentaba y disminuía si tamaño rítmicamente. Y su cola de aspecto robusto poseía tres ganchos. Su piel tenía semejanza de cáscara de naranja, pero luminosa, con un color ambarino. Tenía dos cabezas con pelo largo, a manera de melena de león. Una en cada extremo de su tronco y de cada una de ellas salían tres cuernos los cuales, la primer impresión que daban era la de cuero arrugado. Aparte de sus cabezas, todo el resto del cuerpo estaba cubierto de escamas. Apenas lo vieron, fue satisfecha el hambre de los dos, como si nunca les hubiera faltado el alimento. Y sintieron una felicidad plena, mágica, como si fuera efecto de su luminosidad entrando en ellos.
    Como era sumamente manso y dócil, se pudieron tomar innumerables fotos con él.

    Al cabo de aproximadamente una hora el animal dio una vuelta alrededor de ellos y poco a poco se fue transparentando hasta hacerse invisible y desaparecer.

    Se volvieron sobre sí mismos al sentir un agradable aroma y vieron no con poco asombro, un mantel extendido sobre la hierba y sobre él, toda clase de manjares servidos.

    Allí entonces habló Xenophilius con una amplia sonrisa—¿Ahora entiendes Lunita? La única forma de encontrar por primera vez al Snorkack, es haberle buscado con toda intensidad y deseo. Y luego desesperanzarse hasta el extremo de creer que no existe. Ese es el momento. Por eso procuré mantenerte con ánimo para intensificar tu búsqueda pero luego ayudarte a que perdieras las esperanzas. Nadie lo ha llegado a ver porque desde el principio nadie cree y por eso tampoco lo desean.
    Ahora bien. Por más que publiquemos en la portada del "Quisquilloso" el artículo que tanto deseas, con toda la documentación y las imágenes, nadie creerá.

    —¿Por qué?— preguntó Luna extrañada

    —Porque sólo quienes lo ven cara a cara pueden ver su imagen en las fotos. Sin embargo ahora tú lo podrás ver cada vez que te sientas triste. Y no será necesario que vengas a Suecia. Con solo desearlo en medio de tu tristeza, vendrá a ti y será una maravillosa compañía. ¿No te decía yo, que el Snorkack posee cualidades mágicas increíbles?

    —¿Sabes, papá? —continuó Luna— No te rías, pero creo que el Snorkack es como el amor, ¿no? Le puedes buscar toda la vida pero aparece justo cuando pierdes las esperanzas de hallarlo...

    —Ohhh, rió Xenophilius ¿Es que tienes algo para contarme?

    Y abrazándose, se rieron juntos padre e hija.

    ........

    By Hulussi_Ñe'êpoty®
    (Basado en Harry Potter, de JK Rowling)


     
    #1
    Última modificación: 27 de Diciembre de 2019
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  2. Cecy B

    Cecy B Hechicera de palabras

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    Me alegra mucho que por fin y en la víspera de Navidad, este fanfic haya salido a la luz.
    Es un género que nos permite tomar personajes y contextos de otros autores y hacer lo que realmente nos gusta, o mejor dicho, lo que nos hubiese gustado que ocurriera en la trama original.
    Como decíamos hoy, es la libertad de hacer incluso mejor las cosas que el propio autor.

    Padre e hija Lovegood se prestan para las aventuras.
    Son personajes que a veces "vuelan" para ocultar el dolor de la pérdida irreparable.
    Cuando la realidad es hostil, la imaginación y el espíritu aventurero son grandes herramientas del alma.
    No podían faltar los bosques, dudo que haya magia sin bosques, ya que en ellos puede hallarse todo aquello que necesita el corazón.

    Sabés que hoy tengo un día de ocupaciones múltiples, ya resolví el noventa por ciento de ellas, y leerte me trajo un agradable momento de relax.
    Recuerdo de paso mis antiguos años de fanfictions y prosas ciento por ciento mías, la creatividad sin ataduras, y me pongo muy contenta de que sigas este camino de líneas largas que nos regalan sueños para que esa plenitud que queremos hallar en el bosque diario, cotidiano, esté accesible siempre.

    Me encantó dejarte mi huella.
    Hugs navideños, "maifren" :)

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    #2
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  3. Sikus

    Sikus Poeta adicto al portal

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    Gracias miles por hacerte tiempo entre tanto trabajo como traen estas jornadas festivas. Ya podremos poner la mesa sobre el río y compartir. Por ahora podemos seguir compartiendo platos literarios, al menos;)
    !!!


    Es es la parte dura. Luna podía contar con naturalidad que el experimento de su madre había salido mal y decir que a veces se sentía muy triste. Desde el corazón de Xenophilius, fue duro hasta el punto de que nunca más pudo hacer un patronus. Me parece muy interesante como Harry y Hermione comprendieron la vez que intentó entregarlos a los mortífagos.
    Pienso al meditar en estas cosas... ¡Ojalá nos ocupáramos de conocer un poco más a la gente antes de hacer juicios apresurados por lo que simplemente ven nuestros ojos!
    Detrás de cada conducta hay toda una vida que sin duda no quisiéramos experimentar en carne propia. Y bueno, un poco por eso me gustan estos personajes, como sabes.

    El amor por los bosques siempre está presente, de alguna forma se cuela y sale a luz:)
    Me alegra haber podido contribuir en la reducción del ajetreo de tanta tarea:):):)

    ¡¡¡¡Tengo que mantenerme firme hasta que mi amiga vuelva a la parte verde, granate y marrón del castillo!!!! Mis ojos lo verán un día y el corazón se alegrará.

    Un abrazo inmenso mi querida amiga, que hoy también sea un día espléndido!!!
    ¡Feliz Navidad!!!!!!!!
     
    #3
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  4. lomafresquita

    lomafresquita Poeta que no puede vivir sin el portal

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    Magia y ensueño, todo puede hacerse realidad si crees en ello porque iremos en pos de su esencia y al descubrirla, con solo pensar en ella, su magia cobrará vida en nosotros. Fantástica narración con la que amenizas estos días festivos de la Navidad. Encantada de pasar mi querido Sikus, y de dejarte mi humilde huella, mil besazos con admiración y cariño....muáááááacksssss....
     
    #4
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  5. Sikus

    Sikus Poeta adicto al portal

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    Recibirte en foro de prosa es como recibirte en casa, queja amiga. Un lugar donde muy pocas almas llegan, por eso se hace más especial aún tu visita aquí!
    Muy feliz porque has invertido tiempo en mis letras y te han gustado!!! Aunque gran parte del mérito es para Rowling, yo solo he hecho uso de su mundo o tal vez entrado en él para disfrutar también de una historia de la cual me hubiera gustado saber más en algún que otro punto.
    Un abrazo inmenso, querida amiga!!! /
     
    #5
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  6. tyngui

    tyngui Poeta adicto al portal

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    He viajado por la fantasticidad y la sobrenaturaleza de tu obra y he quedado impactado.
    te agradezco con el corazón por este viaje!!!
     
    #6
  7. Guadalupe D. Lopez

    Guadalupe D. Lopez Poeta que considera el portal su segunda casa

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    Un recorrido lleno de Magia y sentimiento que acarician en su mundo de palabras. Un placer leerle poeta. Feliz año
     
    #7

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