Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El prudente sueño
Impulsada por la pasión marcial,
el soldado invencible,
con su espada inviolable
es el centro y es temible;
por la fuerza que desata
cuando es rosa, aroma y planta,
de soldado es lo terrible
aunque sea guerra santa.
El que ora tienes dos problemas juntos:
cree en algo que nunca es realidad,
niega de lo evidente la verdad
dando refugio y cena a los difuntos.
Dicen que él vino para así salvarnos.
Yo sé que el vino resucita a muertos
pero nunca he visto yo esas vendimias
exprimirse en vinos de padre nuestro.
Como el bien es tan decente
de los bienes siempre huye mi pobreza,
y sabe su riqueza al aguardiente
que duerme su veneno entre maleza.
Fue por el alto monte el viejo sueño
y regresó sin nada en la mochila;
siguió durmiendo con su empeño leño
y le talaron todo el bosque axila.
Pasó la noche sin decirse Atila
y al clarear el monte vio en el suelo,
ese cansancio enorme de su cielo:
el sueño norte que hacia el sur desfila.
Los sueños son las altas somnolencias
que tienen dones de dejarnos muertos,
no sueñen nunca de alas complacencias,
que vienen cuerdos despertando ciertos
a tus soñares como a sus prudencias...
Soñar tan sólo cuando estéis despiertos.
Impulsada por la pasión marcial,
el soldado invencible,
con su espada inviolable
es el centro y es temible;
por la fuerza que desata
cuando es rosa, aroma y planta,
de soldado es lo terrible
aunque sea guerra santa.
El que ora tienes dos problemas juntos:
cree en algo que nunca es realidad,
niega de lo evidente la verdad
dando refugio y cena a los difuntos.
Dicen que él vino para así salvarnos.
Yo sé que el vino resucita a muertos
pero nunca he visto yo esas vendimias
exprimirse en vinos de padre nuestro.
Como el bien es tan decente
de los bienes siempre huye mi pobreza,
y sabe su riqueza al aguardiente
que duerme su veneno entre maleza.
Fue por el alto monte el viejo sueño
y regresó sin nada en la mochila;
siguió durmiendo con su empeño leño
y le talaron todo el bosque axila.
Pasó la noche sin decirse Atila
y al clarear el monte vio en el suelo,
ese cansancio enorme de su cielo:
el sueño norte que hacia el sur desfila.
Los sueños son las altas somnolencias
que tienen dones de dejarnos muertos,
no sueñen nunca de alas complacencias,
que vienen cuerdos despertando ciertos
a tus soñares como a sus prudencias...
Soñar tan sólo cuando estéis despiertos.