El quinqué

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Tu llama se dobla en el cristal

y alumbra dos veces el quinqué.


El cuarto absorbe oscuridad,

la ventana deja escapar

la luz suave de tu atardecer.


Corren rápidas las nubes

echando el toldo gris de la noche,

haciendo mágico el contraluz de la calle.


Mis ojos absorben ávidos la luz

saboreando el color tenue

que, aún prendido de las cosas,

me suaviza “la negra lona”.


Vive después de algunas horas

el destello suave de la luz prendida.


Es el punto más claro de mi cuarto

enganchándose por eso

mi pensamiento en su alma solitaria,

empapándome de su amarillo baile,

dejándome calentar de su presencia

y con su ritmo encantándome.


Se adormila mi ánimo con él,

mis sentidos se dilatan,

filtran las suaves líneas de las casas

que, sin motivo alguno,

se enredan en mis pupilas

arañando la gris estancia.


Se adueñó de mí el sueño,

se apagó la luz.


El amanecer rompió tranquilo

el cristal de la ventana,

enganchando tenaz

la claridad sobre mi cama.


Mi conciencia perezosa

se asía a mis sueños,

pero el sol, ya fuerte,

me obligó a despertar

y recordé la luz cálida del quinqué

que anoche me atrajo al lecho.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba