lesmo
Poeta veterano en el portal
Miraba la mujer a las anchuras
del mar sin ya saber donde miraba
mientras la tibia luz que se apagaba
hacía descender mil amarguras.
Avanzaban las tímidas figuras
de los barcos al tiempo que brillaba
una estrella del norte que orientaba
a las oscurecidas singladuras.
Como un cuajo de sal sobre la roca
las olas desvaídas del rompiente
le han traído un retal de vela blanca,
y un profundo gemido de su boca
corta el aire, lo aprieta fuertemente
contra el pecho, y la vida se la arranca.
del mar sin ya saber donde miraba
mientras la tibia luz que se apagaba
hacía descender mil amarguras.
Avanzaban las tímidas figuras
de los barcos al tiempo que brillaba
una estrella del norte que orientaba
a las oscurecidas singladuras.
Como un cuajo de sal sobre la roca
las olas desvaídas del rompiente
le han traído un retal de vela blanca,
y un profundo gemido de su boca
corta el aire, lo aprieta fuertemente
contra el pecho, y la vida se la arranca.
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