snaidend
Poeta asiduo al portal
¡Qué desdicha!
Pues mis ojos se fueron a enamorar
De los ojos de la más cruel
De la Reina cuya vileza se cuenta
Que hizo arrancar y dar de comer
El corazón a su portador
De todo aquel que osó
Intentar cortejarla una vez.
No hubo Rey o plebeyo
Ni noble o caballero
Que fuese capaz de alcanzar
La oscura e infernal sala
Donde esconde con cadenas
La dama, su corazón.
Pues mis ojos se fueron a enamorar
De los ojos de la más cruel
De la Reina cuya vileza se cuenta
Que hizo arrancar y dar de comer
El corazón a su portador
De todo aquel que osó
Intentar cortejarla una vez.
No hubo Rey o plebeyo
Ni noble o caballero
Que fuese capaz de alcanzar
La oscura e infernal sala
Donde esconde con cadenas
La dama, su corazón.