Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
El rostro de las llamas
Todos tienen un incendio adentro. Incendios que pueden quemar pueblos enteros y esperanzas; otros incendios que podrían encender las llamas de la pasión y el entusiasmo. De cualquier manera, cuando un incendio llega a la vida o se prende en el interior del alma, quema, transforma, dejando cicatrices indelebles, testigos de nuestro sacrificio.
–Tiene fuego en su interior- Dicen algunos, cuando observan al pusilánime o al filántropo entusiasta. ¿Pero, como diferenciar el fuego, producido por llamas con rostros de demonios y destrucción, del fuego de apacibles flamas en una fogata calentando las veladas familiares de la noche?
El fuego es fuego, y arrasa el campo que en el futuro florecerá. La intención del pirómano no debería condicionar la naturaleza de las llamas. A veces el fuego produce una bondad prístina con pequeños ecos de maldad colateral, o viceversa. Depende del juicio de quien apague los incendios...
Todos tienen un incendio adentro. Incendios que pueden quemar pueblos enteros y esperanzas; otros incendios que podrían encender las llamas de la pasión y el entusiasmo. De cualquier manera, cuando un incendio llega a la vida o se prende en el interior del alma, quema, transforma, dejando cicatrices indelebles, testigos de nuestro sacrificio.
–Tiene fuego en su interior- Dicen algunos, cuando observan al pusilánime o al filántropo entusiasta. ¿Pero, como diferenciar el fuego, producido por llamas con rostros de demonios y destrucción, del fuego de apacibles flamas en una fogata calentando las veladas familiares de la noche?
El fuego es fuego, y arrasa el campo que en el futuro florecerá. La intención del pirómano no debería condicionar la naturaleza de las llamas. A veces el fuego produce una bondad prístina con pequeños ecos de maldad colateral, o viceversa. Depende del juicio de quien apague los incendios...