BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo os diré el secreto:
no es el drenaje de un alba,
con sus aves acuáticas musitando
bellas y tiernas palabras. Ni el
viento atrapado en sus robustas cristaleras,
invadiendo a torrentes, las madrigueras
de los asfixiados. No se trata
de manantiales atropellados, o de recibos
perfumados con la razón de ser.
A partir de ahora, os lo diré:
anunciaban lluvias los periódicos
con letras doradas por los bordes,
mientras un grupo de adolescentes
sobornados, intimidaban los pasadizos
conducentes al fango. Su cuerpo,
espiga, trueno, luz, rayo, emitía
su sordera de campo incendiado.
Yo os lo diré, pero no os paréis;
hay demasiadas luces en las ventanas.
©
no es el drenaje de un alba,
con sus aves acuáticas musitando
bellas y tiernas palabras. Ni el
viento atrapado en sus robustas cristaleras,
invadiendo a torrentes, las madrigueras
de los asfixiados. No se trata
de manantiales atropellados, o de recibos
perfumados con la razón de ser.
A partir de ahora, os lo diré:
anunciaban lluvias los periódicos
con letras doradas por los bordes,
mientras un grupo de adolescentes
sobornados, intimidaban los pasadizos
conducentes al fango. Su cuerpo,
espiga, trueno, luz, rayo, emitía
su sordera de campo incendiado.
Yo os lo diré, pero no os paréis;
hay demasiadas luces en las ventanas.
©