Cafla
Poeta recién llegado
Dejaste un verdadero desastre en mi vida,
una vez más inventan un final trágico.
Como si tuviera un olfato para elegir
desamores que se van cobardemente,
que se esfuman como las palabras,
esas que siempre he odiado,
palabras vacías, fáciles,
aquellas que se publican para los demás.
¿Será que yo los convierto en eso?
Por mi fuerte personalidad y
mi insoportable carácter.
Te vi tan demacrado al abrir la puerta y
nunca te había visto tan humillado,
fue como si esa tarde en que apareciste,
fuese el siguiente día que te fuiste.
Congelaste tu tiempo conmigo de un año.
Y todo lo que necesité,
todo lo que me merecía,
todo lo que tenía que saber.
Lo dijiste ese día;
las razones, las emociones, los errores, etc.
Pero mientras te escuchaba,
mi cerebro estaba bloqueado e impactado,
tu voz era como un eco hueco,
sin ningún sentido y
con una excesiva inchoerencia.
Porque ya no me importaba
nada de lo que salía de tu boca.
Y con toda la ayuda que busqué,
yo te había olvidado,
había cerrado el capítulo.
Mantengo ese segundo final que me diste,
y sinceramente lo empeoraste.
¿cómo es no lo pensaste mejor?
¿cómo se te ocurrió aparecer así?
Sin ninguna invitación,
sin ninguna señal de querer verte,
con todos mis bloqueos y eliminaciones
para poder comunicarte mi desaire.
Y mi titánica indiferencia,
la misma que aplicaste al irte.
Traté de no darle importancia,
y se lo conté a pocos, no le di vueltas.
No te mereces memorias ni
mucho menos cuestionamientos,
que pareciese que las personas tienen más que yo.
¿Qué importa a estas alturas?
No saben lo que me costó emerger,
salir a la superficie porque me hiciste tocar tan fondo,
que pedí ayuda y ocupé todos los recursos posibles
para ver la luz y dejar de ver en sepia.
Ahora me molesta de nuevo,
esta soledad que nos impusiste,
no aquella que hubiera elegido.
Esa que pudiésemos haber evitado,
sin desperdiciar tantos años,
existiendo todas las instancias, discusiones
para dejar de intentarlo y
con todo el cariño que nos tuvimos… supuestamente.
Somos extraños,
y yo huyo de ti,
siempre tengo miedo de toparme contigo,
por ser un desconocido hiriente,
y ser familiar por un día después de un año,
donde se te ocurrió pedir perdón y
tener el descaro de pedir una segunda chance.
Pero esta vez sí era tarde,
el tiempo sí te había suprimido,
y yo ya me había valorado.
El daño estaba más que aplicado,
absorbido, aleccionado y perdonado.
Te reprocho el tiempo que me hiciste perder,
y no sé si pueda valorar,
esa tormentosa relación de años,
con esta soledad, llena de temores,
pero con una paz magnífica.
Sin embargo, a veces me asusto,
porque volví a ver yo,
y disfruto esta soledad,
tanto que siento que no haría nada
para entorpecerla,
buscando excusas como los traumas,
ahora los tuyos para no confiar otra vez.
Un autosabotaje de solitud plena.
Aun así, repudio los años perdidos,
Donde quizás pude conocer a alguien
que hiciera aquellos detalles
que nunca hiciste y me irritaba.
Alguien que sí me escuchara y
me prestara atención,
no alguien que miraba solo una pantalla.
Alguien que me ayudara,
no que desperdiciara tardes enteras en video juegos.
fuiste un niño disfrazado de hombre.
y yo maternalmente me quedé.
Lunes 18 de septiembre 2023
una vez más inventan un final trágico.
Como si tuviera un olfato para elegir
desamores que se van cobardemente,
que se esfuman como las palabras,
esas que siempre he odiado,
palabras vacías, fáciles,
aquellas que se publican para los demás.
¿Será que yo los convierto en eso?
Por mi fuerte personalidad y
mi insoportable carácter.
Te vi tan demacrado al abrir la puerta y
nunca te había visto tan humillado,
fue como si esa tarde en que apareciste,
fuese el siguiente día que te fuiste.
Congelaste tu tiempo conmigo de un año.
Y todo lo que necesité,
todo lo que me merecía,
todo lo que tenía que saber.
Lo dijiste ese día;
las razones, las emociones, los errores, etc.
Pero mientras te escuchaba,
mi cerebro estaba bloqueado e impactado,
tu voz era como un eco hueco,
sin ningún sentido y
con una excesiva inchoerencia.
Porque ya no me importaba
nada de lo que salía de tu boca.
Y con toda la ayuda que busqué,
yo te había olvidado,
había cerrado el capítulo.
Mantengo ese segundo final que me diste,
y sinceramente lo empeoraste.
¿cómo es no lo pensaste mejor?
¿cómo se te ocurrió aparecer así?
Sin ninguna invitación,
sin ninguna señal de querer verte,
con todos mis bloqueos y eliminaciones
para poder comunicarte mi desaire.
Y mi titánica indiferencia,
la misma que aplicaste al irte.
Traté de no darle importancia,
y se lo conté a pocos, no le di vueltas.
No te mereces memorias ni
mucho menos cuestionamientos,
que pareciese que las personas tienen más que yo.
¿Qué importa a estas alturas?
No saben lo que me costó emerger,
salir a la superficie porque me hiciste tocar tan fondo,
que pedí ayuda y ocupé todos los recursos posibles
para ver la luz y dejar de ver en sepia.
Ahora me molesta de nuevo,
esta soledad que nos impusiste,
no aquella que hubiera elegido.
Esa que pudiésemos haber evitado,
sin desperdiciar tantos años,
existiendo todas las instancias, discusiones
para dejar de intentarlo y
con todo el cariño que nos tuvimos… supuestamente.
Somos extraños,
y yo huyo de ti,
siempre tengo miedo de toparme contigo,
por ser un desconocido hiriente,
y ser familiar por un día después de un año,
donde se te ocurrió pedir perdón y
tener el descaro de pedir una segunda chance.
Pero esta vez sí era tarde,
el tiempo sí te había suprimido,
y yo ya me había valorado.
El daño estaba más que aplicado,
absorbido, aleccionado y perdonado.
Te reprocho el tiempo que me hiciste perder,
y no sé si pueda valorar,
esa tormentosa relación de años,
con esta soledad, llena de temores,
pero con una paz magnífica.
Sin embargo, a veces me asusto,
porque volví a ver yo,
y disfruto esta soledad,
tanto que siento que no haría nada
para entorpecerla,
buscando excusas como los traumas,
ahora los tuyos para no confiar otra vez.
Un autosabotaje de solitud plena.
Aun así, repudio los años perdidos,
Donde quizás pude conocer a alguien
que hiciera aquellos detalles
que nunca hiciste y me irritaba.
Alguien que sí me escuchara y
me prestara atención,
no alguien que miraba solo una pantalla.
Alguien que me ayudara,
no que desperdiciara tardes enteras en video juegos.
fuiste un niño disfrazado de hombre.
y yo maternalmente me quedé.
Lunes 18 de septiembre 2023