Incomoda su presencia,
tan frío, tan seco.
Intranquiliza su ausencia,
se hecha en falta entre tanto eco.
Acompaña al pensador,
congratula al artista,
exaspera al orador
y al enamorado encandila.
Nace de la inspiración del viento,
hiere al comentario tosco,
mata al parlanchín inquieto
y, finalmente, muere silencioso.
tan frío, tan seco.
Intranquiliza su ausencia,
se hecha en falta entre tanto eco.
Acompaña al pensador,
congratula al artista,
exaspera al orador
y al enamorado encandila.
Nace de la inspiración del viento,
hiere al comentario tosco,
mata al parlanchín inquieto
y, finalmente, muere silencioso.