La tarde se refleja en mi pelo
y se disuelve hilo a hilo
sobre el suelo.
Anda la luz cera y llena mi cuerpo
de puntitos blancos y rojos.
Es una tarde de abril,
algo fría,
limpia y con esperanzas dentro.
Abrazo al sol,
se mete entre mis manos y mi vientre
y dejo que me sosieguen sus caricias.
A veces,
las ventanas se abren en mi alma,
otras,
mi alma esta en la ventana
enganchada en su luz
absorbiendo su vida,
procurando la claridad
que me tiene viva.
Esa claridad infinita
que hoy soy capaz de generar,
pero que nació
trasteando cada mañana,
en la terraza de mi casa.
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y se disuelve hilo a hilo
sobre el suelo.
Anda la luz cera y llena mi cuerpo
de puntitos blancos y rojos.
Es una tarde de abril,
algo fría,
limpia y con esperanzas dentro.
Abrazo al sol,
se mete entre mis manos y mi vientre
y dejo que me sosieguen sus caricias.
A veces,
las ventanas se abren en mi alma,
otras,
mi alma esta en la ventana
enganchada en su luz
absorbiendo su vida,
procurando la claridad
que me tiene viva.
Esa claridad infinita
que hoy soy capaz de generar,
pero que nació
trasteando cada mañana,
en la terraza de mi casa.
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