Dimitar
Poeta recién llegado
En el templo derruido
avanza el guardián,
pisando el escombro
en busca del rufián.
Miles de almas
el templo albergaba,
con cada pisada
su vitalidad mermaba.
Los versos de los sacerdotes
le gustaba escuchar,
el licor de las ofrendas
amaba disfrutar.
El viejo templo
en el olvido descansa
a la sombra del tiempo,
la muerte del alma.
avanza el guardián,
pisando el escombro
en busca del rufián.
Miles de almas
el templo albergaba,
con cada pisada
su vitalidad mermaba.
Los versos de los sacerdotes
le gustaba escuchar,
el licor de las ofrendas
amaba disfrutar.
El viejo templo
en el olvido descansa
a la sombra del tiempo,
la muerte del alma.