El último café

DIEGO

Poeta adicto al portal
El sol abrazaba el mediodía de un enero cargado de tristeza mortal.
Sobre la moderna mesa del histórico local ciudadano descansaban dos jarritas de café liviano y un par de papeles, testigos de trámites que nunca hubiésemos deseado hacer.
Con los ojos henchidos por un dolor cercano y persistente, intentábamos trocar pena por distracción ocasional y urbana. Éramos impostores a un tiempo. Sólo nuestras almas experimentaron la devastadora realidad.
Lejos de ella, rostros iluminados y cargados de bolsas repletas de sonrisas y futuros, acuchillaban las calles, deshilachando felicidades merecidas, o no; ¿quién lo sabe?... poco importaba.
Te observé intentando encontrar algo que distrajera tu humanidad que luchaba denodadamente contra los demonios internos a los que había sucumbido ante lo inevitable. No podías disimularlo. Distante unos días de aquel episodio, supe que veías lo mismo en mí.

Ha pasado un año desde entonces. Cada tanto regreso a aquel café y espero a que la mesa se desocupe, para entonces comenzar con el rito inocuo de sentarme y recordarte, simplemente eso; recordarte en toda tu imponente magnitud.
Después, observo la gente, las calles, los autos enfadados y ruidosos e intento comprender un poco más la vida. Empresa pretenciosa e inútil.
Me tranquiliza el recuerdo calmo que me remite a la gratitud de haberte respetado y admirado. Soy de los que piensan que nunca es suficiente, pero te amé como pude, con lo poco que soy y lo mucho que me diste.

Dos meses es poco tiempo, o mucho, según se lo mire y según para qué.
Y en dos meses, decidiste la vuelta al origen, lejos de ese sol acariciando el mediodía de enero y cerca del calor de tu amor de toda la vida. Y está bien, es el calor con el que siempre secaste tus lágrimas, para el que siempre estuviste dispuesto. La ilusión de saberlos juntos no quita el dolor de no tenerlos, pero vaya que lo hace más soportable.
Padre, fue sin saberlo entonces, nuestro último café.
 
Es triste ver partir a un ser querido, más triste que se nos vayan los dos, más aún, tan seguidos, pero siempre nos queda el consuelo de la proximidad aunque no sea físicamente, ésa no hay quién la consiga. Enternece leerte por la impotencia de aliviarte esa tristeza de no tenerlos junto a tí pero bueno sabrás que te aprecio y te considero una gran persona, ¡ojalás te sirva!, un abrazo Diego

Me encantó la prosa, en realidad con lo anterior se me olvidó el detalle, lo siento, un beso grande
 
Última edición:
Cada día es una despedida, un adiós, un hasta mañana. Duele la partida cuando quedan aún demasiados días para despertar a un hola. Una gran historia de vida, el contenido sin dudas mueve demasiados recuerdos y ausencias. Se superan.
Mi abrazo estimado Diego, y buena semana para vos.

Hasta luego.
 
Mayca amiga, siempre es bello encontrarte por aquí.
Tu compañía se siente siempre y eso es de agradecer en un mundo movido por la mezquindad y el egoísmo.
Gracias por estar siempre, forma inequívoca de existir.

Besos,
Diego.
 
Gracias cipres, te asiste la razón; se supera.
Pero más allá del dolor que va mermando, es muy bueno hechar mano a los recuerdos de las cosas y personas que le han hecho bien a uno.
Como tú, que siempre te haces presente.

Un gran abrazo,
Diego.
 
Carajo Diego, me llevaste justo a ésa mesa en donde la vida sabía a café y se arreglaba solita, a esa mesa en donde solos nosotros dos, arreglábamos el mundo y nos quedaba perfecto, a esa mesita en donde cada 15 días servia de blanco de las envidias de mis hermanos.
Que buen regalo me has dado justo en este mes en el que mi padre cumpliría años….


Un abrazo fuerte
 
No imaginas la alegría que me ha dado tu devolución hermano Francisco, dicen que las historias se repiten...
Ambos sabemos de que hablamos...

Un afectuoso abrazo,

Diego.
 
No imaginas la alegría que me ha dado tu devolución hermano Francisco, dicen que las historias se repiten...
Ambos sabemos de que hablamos...

Un afectuoso abrazo,


Diego.
sé muy bien de que hablamos y sé que sabes lo que me has hecho sentir....de nuevo excelente y mil gracias, los recuerdos cuando llegan así sin esperarse siempre deben ser agradecidos...
 
tus letras me emocionan amigo, porque me llevan a ese`ultimo instante,en que vi por ùltima vez a mi padre, y esos son recuerdos que siempre se llevan marcados en lo mas profundo del corazòn.Esta de mas decirte amigo querido,que es un placer leerte.
besos a Tiziana y espero mas fotos.
 
Gracias sole, hay recuerdos que aunque dolorosos en principio, con la alquimia del tiempo cambian a tonos más suaves.
Gracias por tu paso y devolución.

Besitos,
Diego.
 
Me alegra que esta prosa haya sido un bálsamo para tu alma Ro, aunque lo creamos, nunca somos los únicos experimentar estas vivencias.

Un beso enorme a tu presencia aunque siempre sea desde las "sombras".

Diego.
 
Gracias cesar, es verdad, siempre estará la última vez.

Un abrazo,
Diego
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba