Nommo
Poeta veterano en el portal
Querían ser dichosos y benditos,
luciendo sensatez y Sabiduría abigarrada,
en un estilo barroco y rococó sobrecargado,
de adornos bellos e ilustres, excelentísimos.
Todos ellos estaban repletos de comida. La Madre Tierra acababa de parir cientos de miles de cachorros.
Juntando sus ahorros, pudieron invertir en negocios que fomentarían un aumento
en su calidad de vida.
Erradicarían enfermedades y heridas.
Transformarían en cordero pacífico-ecológico, al psicópata homicida.
Llevaban años, siglos y milenios, preparando una estrategia, que se ramificaba en tácticas.
Consumados ajedrecistas sobresalientes, pujantes y condescendientes.
Brillaban sus mentes, y en sus obras, se adivinaba una originalidad importante.
Ese mundo era misericordioso y altruista, dinámico y conciliador.
En sus cuatro puntos cardinales. Este y Oeste; Norte y Sur.
Diamantes, corazones, tréboles y picas. Oros, copas, bastos y espadas.
Ninguno de los miembros de esa raza era un quejica.
Todos cargaban con sus cruces, día tras día, sin rasgarse las vestiduras ni prorrumpir en llanto.
Las mozas recias eran hermosas y sencillas. La humildad, grandeza de sus habitantes.
El talento les salía por las orejas; y los fajos de billetes, adornaban parques y jardines.
Lingotes de oro hacían de adoquines, en las aceras plateadas.
Pero así, ya lo sabían todo.
Luego por tanto, ¡ No aprendían nada !
luciendo sensatez y Sabiduría abigarrada,
en un estilo barroco y rococó sobrecargado,
de adornos bellos e ilustres, excelentísimos.
Todos ellos estaban repletos de comida. La Madre Tierra acababa de parir cientos de miles de cachorros.
Juntando sus ahorros, pudieron invertir en negocios que fomentarían un aumento
en su calidad de vida.
Erradicarían enfermedades y heridas.
Transformarían en cordero pacífico-ecológico, al psicópata homicida.
Llevaban años, siglos y milenios, preparando una estrategia, que se ramificaba en tácticas.
Consumados ajedrecistas sobresalientes, pujantes y condescendientes.
Brillaban sus mentes, y en sus obras, se adivinaba una originalidad importante.
Ese mundo era misericordioso y altruista, dinámico y conciliador.
En sus cuatro puntos cardinales. Este y Oeste; Norte y Sur.
Diamantes, corazones, tréboles y picas. Oros, copas, bastos y espadas.
Ninguno de los miembros de esa raza era un quejica.
Todos cargaban con sus cruces, día tras día, sin rasgarse las vestiduras ni prorrumpir en llanto.
Las mozas recias eran hermosas y sencillas. La humildad, grandeza de sus habitantes.
El talento les salía por las orejas; y los fajos de billetes, adornaban parques y jardines.
Lingotes de oro hacían de adoquines, en las aceras plateadas.
Pero así, ya lo sabían todo.
Luego por tanto, ¡ No aprendían nada !
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