El último viaje (GLOSA de A. Machado, dodecasílabos)

Juno

Poeta que considera el portal su segunda casa




Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruïdo abrióse la puerta
del hierro mohoso y, al cerrarse grave,
golpeó el silencio de la tarde muerta.


(A. Machado, "Fue una tarde clara")



Caminé mis huellas por el valle oscuro
anudando el céfiro viento al triste canto
mientras ensombrecen los cirros su manto
y el espliego duerme bajo su conjuro.
Crótalos de auroras romperán el muro
que entorpece el viaje hacia aquel enclave
donde no se ignora lo que el alma sabe,
lo que siempre grita desde la quebrada.
Y al torcer del tiempo, llegando a su entrada,
rechinó en la vieja cancela mi llave.

Traspasé la verja forjada en luceros,
su verdín marchito lloraba rocío,
supe que mi sombra perdí en el umbrío
al sentir mis pasos marchando ligeros.
Tras de mí desfilan brumosos eneros
racimando lustros sobre los que inserta,
tornadizos credos de una paz desierta
que esperó paciente dar su bienvenida...
y al fin en su marco, con la cruz rendida,
con agrio ruïdo abrióse la puerta.

En aquella estancia vívido se acuna
el ensueño virgen del dolor que azoga,
párvulo dormita, libre de la soga
que los años trenzan sin excusa alguna.
Deslindé los pulsos de esa ajada luna
que de olvido baña mi combado estrave,
con la vela izada partirá la nave
mientras por la borda tiro las razones
a tantos errores. Clausuré portones
del hierro mohoso y, al cerrarse grave

el último de ellos, sentiré tal vez
que contengo penas en un firme dique,
sin que al cielo implore, sin que a Dios suplique
porque me prorrogue tanta insensatez.
Bajo el poemario yace parte y juez,
una vida anónima de un soñar despierta,
una voz dormida que esclava y liberta,
del postrero verso hizo su techumbre
mientras el ocaso, sobre parca cumbre,
golpeó el silencio de la tarde muerta.

 
Me ha gustado su glosa Eva, muy interesante como la combinado con estos versos de Machado. Saludos
 
Pues mira, Eva, aparte de que le daré unas cuantas lecturas más, ya te anticipo lo siguiente:

1. Me parece uno de tus mejores trabajos.
2. El ritmo no es en absoluto monótono, es -más bien- cantarín.
3. El léxico es sublime.
4. La composición es perfecta.

¡Te rindo pleitesía! Un beso. Vic.
 
Permíteme que te diga que no encuentro palabras para magnificar suficientemente esta obra tan bella que has hecho glosando a Machado, Eva. Me has dejado pasmado y con ganas de volver a leer estos versos de nuevo (y ya voy por la segunda lectura). Seguro que a ellos he de volver y con toda parsimonia degustarlos como se merecen.

Te voy a poner todas las estrellas que encuentre, te voy a dar reputación si me dejan y si en mi mano estuviese te daría una copa ahora mismo.

Un abrazo fuerte con mi felicitación más sincera deseándote toda la suerte del mundo en este foro de competitiva en donde has editado estas hermosísimas décimas.
 
Querida Eva ¡Por Dios que belleza! ¡de premio, tu glosa a A.Machado en décimas de arte mayor, de premio!. Tal es el brillo de tu trabajo que solo puedo decirte Gracias por compartirlo.
Un fuerte abrazo y mis aplausos.
Isabel.
 
Última edición:




Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruïdo abrióse la puerta
del hierro mohoso y, al cerrarse grave,
golpeó el silencio de la tarde muerta.


(A. Machado, "Fue una tarde clara")



Caminé mis huellas por el valle oscuro
anudando el céfiro viento al triste canto
mientras ensombrecen los cirros su manto
y el espliego duerme bajo su conjuro.
Crótalos de auroras romperán el muro
que entorpece el viaje hacia aquel enclave
donde no se ignora lo que el alma sabe,
lo que siempre grita desde la quebrada.
Y al torcer del tiempo, llegando a su entrada,
rechinó en la vieja cancela mi llave.

Traspasé la verja forjada en luceros,
su verdín marchito lloraba rocío,
supe que mi sombra perdí en el umbrío
al sentir mis pasos marchando ligeros.
Tras de mí desfilan brumosos eneros
racimando lustros sobre los que inserta,
tornadizos credos de una paz desierta
que esperó paciente dar su bienvenida...
y al fin en su marco, con la cruz rendida,
con agrio ruïdo abrióse la puerta.

En aquella estancia vívido se acuna
el ensueño virgen del dolor que azoga,
párvulo dormita, libre de la soga
que los años trenzan sin excusa alguna.
Deslindé los pulsos de esa ajada luna
que de olvido baña mi combado estrave,
con la vela izada partirá la nave
mientras por la borda tiro las razones
a tantos errores. Clausuré portones
del hierro mohoso y, al cerrarse grave

el último de ellos, sentiré tal vez
que contengo penas en un firme dique,
sin que al cielo implore, sin que a Dios suplique
porque me prorrogue tanta insensatez.
Bajo el poemario yace parte y juez,
una vida anónima de un soñar despierta,
una voz dormida que esclava y liberta,
del postrero verso hizo su techumbre
mientras el ocaso, sobre parca cumbre,
golpeó el silencio de la tarde muerta.




Excelentes décimas dodecasílabas, glosando el serventesio de Don Antonio Machado, estimada Eva, tiene mi APTO.
Un cordial saludo.
 




Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruïdo abrióse la puerta
del hierro mohoso y, al cerrarse grave,
golpeó el silencio de la tarde muerta.


(A. Machado, "Fue una tarde clara")



Caminé mis huellas por el valle oscuro
anudando el céfiro viento al triste canto
mientras ensombrecen los cirros su manto
y el espliego duerme bajo su conjuro.
Crótalos de auroras romperán el muro
que entorpece el viaje hacia aquel enclave
donde no se ignora lo que el alma sabe,
lo que siempre grita desde la quebrada.
Y al torcer del tiempo, llegando a su entrada,
rechinó en la vieja cancela mi llave.

Traspasé la verja forjada en luceros,
su verdín marchito lloraba rocío,
supe que mi sombra perdí en el umbrío
al sentir mis pasos marchando ligeros.
Tras de mí desfilan brumosos eneros
racimando lustros sobre los que inserta,
tornadizos credos de una paz desierta
que esperó paciente dar su bienvenida...
y al fin en su marco, con la cruz rendida,
con agrio ruïdo abrióse la puerta.

En aquella estancia vívido se acuna
el ensueño virgen del dolor que azoga,
párvulo dormita, libre de la soga
que los años trenzan sin excusa alguna.
Deslindé los pulsos de esa ajada luna
que de olvido baña mi combado estrave,
con la vela izada partirá la nave
mientras por la borda tiro las razones
a tantos errores. Clausuré portones
del hierro mohoso y, al cerrarse grave

el último de ellos, sentiré tal vez
que contengo penas en un firme dique,
sin que al cielo implore, sin que a Dios suplique
porque me prorrogue tanta insensatez.
Bajo el poemario yace parte y juez,
una vida anónima de un soñar despierta,
una voz dormida que esclava y liberta,
del postrero verso hizo su techumbre
mientras el ocaso, sobre parca cumbre,
golpeó el silencio de la tarde muerta.



La verdad querida amiga que cuando te sale, te sale enserio, me pareció genial el trabajo, puesta en escena toda tu capacidad para hacer de la poesía algo que guste, me he maravillado querida amiga, TQ, un beso enorme.
 




Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruïdo abrióse la puerta
del hierro mohoso y, al cerrarse grave,
golpeó el silencio de la tarde muerta.


(A. Machado, "Fue una tarde clara")



Caminé mis huellas por el valle oscuro
anudando el céfiro viento al triste canto
mientras ensombrecen los cirros su manto
y el espliego duerme bajo su conjuro.
Crótalos de auroras romperán el muro
que entorpece el viaje hacia aquel enclave
donde no se ignora lo que el alma sabe,
lo que siempre grita desde la quebrada.
Y al torcer del tiempo, llegando a su entrada,
rechinó en la vieja cancela mi llave.

Traspasé la verja forjada en luceros,
su verdín marchito lloraba rocío,
supe que mi sombra perdí en el umbrío
al sentir mis pasos marchando ligeros.
Tras de mí desfilan brumosos eneros
racimando lustros sobre los que inserta,
tornadizos credos de una paz desierta
que esperó paciente dar su bienvenida...
y al fin en su marco, con la cruz rendida,
con agrio ruïdo abrióse la puerta.

En aquella estancia vívido se acuna
el ensueño virgen del dolor que azoga,
párvulo dormita, libre de la soga
que los años trenzan sin excusa alguna.
Deslindé los pulsos de esa ajada luna
que de olvido baña mi combado estrave,
con la vela izada partirá la nave
mientras por la borda tiro las razones
a tantos errores. Clausuré portones
del hierro mohoso y, al cerrarse grave

el último de ellos, sentiré tal vez
que contengo penas en un firme dique,
sin que al cielo implore, sin que a Dios suplique
porque me prorrogue tanta insensatez.
Bajo el poemario yace parte y juez,
una vida anónima de un soñar despierta,
una voz dormida que esclava y liberta,
del postrero verso hizo su techumbre
mientras el ocaso, sobre parca cumbre,
golpeó el silencio de la tarde muerta.



Así es la vida mi querida Eva, nunca nos saciamos enteramente de ella, a todos nos obsesiona ese instante último donde nos hemos de despedir de todo lo que somos, porque más vale malo conocido que bueno por conocer, no sé, no sé, es un misterio que tal vez se aclare en ese temido momento... Me ha encantado tu glosa a ese maravilloso poeta que fue, es y será Antonio Machado . Besazos llenos de cariño, estrellas a porrillo y la máquina al carajillo.
 
Bueno EVITA, ya sabes que yo no sé, peroooo. ¿Como decirte MAGISTRAL, pues sin saber?

Disfruto leyendo los cielos en la noche de mi ignorancia alegrándo mi vista con las estrellas mayores.
¡COMO TÚ EVA!
Bien hallada siempre amiga mía.
¡Sigue creciendo!
Besosssss.
Vidal
 




Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruïdo abrióse la puerta
del hierro mohoso y, al cerrarse grave,
golpeó el silencio de la tarde muerta.


(A. Machado, "Fue una tarde clara")



Caminé mis huellas por el valle oscuro
anudando el céfiro viento al triste canto
mientras ensombrecen los cirros su manto
y el espliego duerme bajo su conjuro.
Crótalos de auroras romperán el muro
que entorpece el viaje hacia aquel enclave
donde no se ignora lo que el alma sabe,
lo que siempre grita desde la quebrada.
Y al torcer del tiempo, llegando a su entrada,
rechinó en la vieja cancela mi llave.

Traspasé la verja forjada en luceros,
su verdín marchito lloraba rocío,
supe que mi sombra perdí en el umbrío
al sentir mis pasos marchando ligeros.
Tras de mí desfilan brumosos eneros
racimando lustros sobre los que inserta,
tornadizos credos de una paz desierta
que esperó paciente dar su bienvenida...
y al fin en su marco, con la cruz rendida,
con agrio ruïdo abrióse la puerta.

En aquella estancia vívido se acuna
el ensueño virgen del dolor que azoga,
párvulo dormita, libre de la soga
que los años trenzan sin excusa alguna.
Deslindé los pulsos de esa ajada luna
que de olvido baña mi combado estrave,
con la vela izada partirá la nave
mientras por la borda tiro las razones
a tantos errores. Clausuré portones
del hierro mohoso y, al cerrarse grave

el último de ellos, sentiré tal vez
que contengo penas en un firme dique,
sin que al cielo implore, sin que a Dios suplique
porque me prorrogue tanta insensatez.
Bajo el poemario yace parte y juez,
una vida anónima de un soñar despierta,
una voz dormida que esclava y liberta,
del postrero verso hizo su techumbre
mientras el ocaso, sobre parca cumbre,
golpeó el silencio de la tarde muerta.



Esplendidas y majestuosas tus décimas, luminaria, son rotundas y musicales resolviendo perfectamente el añadido de Don Antonio. Genial, JUNO ♥
 
Yo no sé más que que decir que admiro tu poesía, Eva. Que me gustan las Glosas no sabiendo nada de Clásica y no entiendo por qué. Tanto así como los Romances. Hay tanta tristeza en los versos que aquí compartes en un léxico privilegiado y con imágenes que recrean el espíritu, pero que dejan también un tanto de melancolía reflexiva en quien te lee. Te saludo y reitero mi admiración, Juno. Muchas gracias. Un abrazo.
 
No sé casi nada de clásica, Eva, pero creo que no es necesario para reconocer una verdadera obra de arte como esta.
La belleza y maestría de tus versos son tan evidentes en este poema que habría que tener muy poco buen gusto para no admirarlas y aplaudirlas.

Mi sincera felicitación amiga, y aprovecho para desearte un feliz verano. Un abrazo, Eva.
 
Querida Eva,
No sé si alguna vez te he dicho que me gusta muchísimo cómo escribes. Yo creo que tus trabajos merecen estar encuadernados y a la vista.
Leyéndote, cuando tus musicales versos cosquillean mi pecho, cuando disfruto de la belleza de las palabras que encierran tus sentimientos; olvido la dificultad que encierra el trabajo que realizas. Es a la cuarta o quinta lectura cuando comienzo a fijarme en los detalles. A ver como has formado el poema y comprender la dificultad que por ejemplo tiene el tercer verso de Machado.
Mis felicitaciones y admiración. Si no puedo darte repu, es realmente porque no puedo. Las ganas siempre están.
Muchos besos.
 

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