El único hombre que he besado

cesarfco.cd

Poeta que no puede vivir sin el portal
Me desperté inmensamente adolorido
mi cráneo parecía de talco, molido.
No podía enfocar lo visto,
mi voz era un desatinado desvarío.

Por lo que veía me sabía perdido:
no conocía el lugar ni el fondo del camino.
Por el aroma agreste y el horizonte arbolado
me convencí de estar cerca de ningún lado.

Con intenso dolor me incorporé
para perder el equilibrio y caer otra vez.
No era la primera ocasión que estaba herido
pero nunca antes, en paraje desconocido.

Por como se veía el sol, pasaba de medio día.
Sin identificación... sin insignia... ¡vaya osadía!
La deshidratación me cobraba otra cuenta:
llevaba más de dos días en esa cuneta.

Seguramente me desvanecía por periodos largos
y si esta vez me vencía... me llevaría la parca en brazos.
Tomé de nueva cuenta el silbato:
Tres cortos, tres largos, tres cortos.
Melodía que bien conocía.
Pero el cansancio me vencía... me vencía...

Me desperté con el movimiento de la camilla.
A mi lado de pie, con pálido rostro: mi hermano.
Con señas atraje su rostro y bese su mejilla,
él con lágrimas en los ojos, estrecho mi mano.

Entonces, puedo decir, sin temor, ni enfado:
que él es el único hombre a quien he besado.
 
Última edición:
que accidente....terrible.
lo importante que estes bien y que tu hno. acudió a tu recuperación.
Cómo no besar a un hno, un padre, un ser querido!!!
está muy bien hacerlo.
Besos y estrellas
 
Me haces imaginar ese viaje, esa herida, ese beso y lo que encierran los lazos de sangre en momentos que sin accidentes nos sentimos igual tirados en una cuneta.
Poeta hoy mis ojos han descubierto tu poema como quien descubre historias que no se olvidan.
Saludos y un abrazo hilando el camino de esperanzas.
 
que accidente....terrible.
lo importante que estes bien y que tu hno. acudió a tu recuperación.
Cómo no besar a un hno, un padre, un ser querido!!!
está muy bien hacerlo.
Besos y estrellas

Desafortunado, si. Terrible... no tanto.

Esto tuvo como resultado la unión de hermanos.

Mi hermano y yo diferimos en millones de cosas, pero en lo que es familia... tocamos la misma melodia.

Gracias por leerlo y comentarlo.
 
Me haces imaginar ese viaje, esa herida, ese beso y lo que encierran los lazos de sangre en momentos que sin accidentes nos sentimos igual tirados en una cuneta.
Poeta hoy mis ojos han descubierto tu poema como quien descubre historias que no se olvidan.
Saludos y un abrazo hilando el camino de esperanzas.


Ariadna. Gracias por leerlo y comentarlo.
 
En el fondo entiendo lo extraño por así decirlo, se siente un beso de alguien del mismo sexo, con sangre diferente como que produce un circuito. Lo tuyo es compatible con tu misma angre y el cariño desde niños con tu hermano. Lo cierto que surgió un excelente poema, por esa inspiración tan profunda. Felicitaciones, cesarfco. Crimolem.
 
En el fondo entiendo lo extraño por así decirlo, se siente un beso de alguien del mismo sexo, con sangre diferente como que produce un circuito. Lo tuyo es compatible con tu misma angre y el cariño desde niños con tu hermano. Lo cierto que surgió un excelente poema, por esa inspiración tan profunda. Felicitaciones, cesarfco. Crimolem.

Antes de ese día, Crstobal, jamás de los jamaces me habría atrevido a hacerlo ni creo que mi hermano lo hubiese tolerado.

Aunque soy el mayor de los hermanos, él me cree un sensibloide medio letrado.

Como siempre, gracias por tu visita y comentarios.
 
Me desperté inmensamente adolorido
mi cráneo parecía de talco, molido.
No podía enfocar lo visto,
mi voz era un desatinado desvarío.

Por lo que veía me sabía perdido:
no conocía el lugar ni el fondo del camino.
Por el aroma agreste y el horizonte arbolado
me convencí de estar cerca de ningún lado.

Con intenso dolor me incorporé
para perder el equilibrio y caer otra vez.
No era la primera ocasión que estaba herido
pero nunca antes, en paraje desconocido.

Por como se veía el sol, pasaba de medio día.
Sin identificación... sin insignia... ¡vaya osadía!.
La deshidratación me cobraba otra cuenta:
llevaba más de dos días en esa cuneta.

Seguramente me desvanecía por periodos largos
y si esta vez me vencía, me llevaría la parca en brazos.
Tomé de nueva cuenta el silbato:
Tres cortos, tres largos, tres cortos.
Melodía que bien conocía.
Pero el cansancio me vencía... me vencía...

Me desperté con el movimiento de la camilla.
A mi lado de pie, con pálido rostro: mi hermano.
Con señas atraje su rostro y bese su mejilla,
él con lágrimas en los ojos, estrecho mi mano.

Entonces, puedo decir, sin temor, ni enfado:
que él es el único hombre a quien he besado.


Excelente poema, estimado César;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Se merecía ese beso y se lo diste y ¡que feliz se vería! Te salvó la Vida y tu le diste con ese beso, Vida.
me ha encantado
Dale de mi parte a tu hermano un beso y para ti, otro

Seguimos discutiendo, puesto que a él esas muestras de cariño están más allá de lo que tolera su mente.

Cierto es que nuestra hermandad se ha estrechado y que no paramos de discutir por intrascendencias.

Pero ¿Qué sería esta vida sin hacer berrinches de vez en cuando?

¡Salud!

Un abrazote Rosario. Gracias por leerlo, rescaterlo y comentarlo.
 
pRECIOSO POEMA HISTORIADO, ESPERO NO FUERA REAL, PERO BUENO SEGURO QUE LO ES. eSTUPENDO TRABAJO. mIS APLAUSOS Y ESTRELLAS.
 
Me desperté inmensamente adolorido
mi cráneo parecía de talco, molido.
No podía enfocar lo visto,
mi voz era un desatinado desvarío.

Por lo que veía me sabía perdido:
no conocía el lugar ni el fondo del camino.
Por el aroma agreste y el horizonte arbolado
me convencí de estar cerca de ningún lado.

Con intenso dolor me incorporé
para perder el equilibrio y caer otra vez.
No era la primera ocasión que estaba herido
pero nunca antes, en paraje desconocido.

Por como se veía el sol, pasaba de medio día.
Sin identificación... sin insignia... ¡vaya osadía!.
La deshidratación me cobraba otra cuenta:
llevaba más de dos días en esa cuneta.

Seguramente me desvanecía por periodos largos
y si esta vez me vencía, me llevaría la parca en brazos.
Tomé de nueva cuenta el silbato:
Tres cortos, tres largos, tres cortos.
Melodía que bien conocía.
Pero el cansancio me vencía... me vencía...

Me desperté con el movimiento de la camilla.
A mi lado de pie, con pálido rostro: mi hermano.
Con señas atraje su rostro y bese su mejilla,
él con lágrimas en los ojos, estrecho mi mano.

Entonces, puedo decir, sin temor, ni enfado:
que él es el único hombre a quien he besado.

Hola,
Me gusta leer pausado, con calma sin prisa,
son precisos tus versos, el contenido, la escena,
el sentir... todo el intercambio... el vivir...
Un lujo leerte.
Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
una vivencia dolorosa relatada en muy buenos versos...
en mi país es común besar a los hermanos.

un abrazo austral Cesar

Ramiro

Gracias mil Ramiro.

De la vivencia propia aprendimos cada quien lo que debía. En mi caso aprendí a confiar mi vida a otros. Mi hermano aprendió que este pasaje (la vida misma) es demasiado corto.

En México, esa muestra de afecto fraternal todavía es vista con pinceladas de machismo mal entendido.

Afortunadamente la vida nos da lecciones todos los días. Y queda en nosotros aprenderlas o pasarlas de largo.

Un abrazo fraterno.
 
Unas letras que desde su principio a fin conmovedoras
triste desesperación encontrarse en una situación así,
pero la fuerza interior que nos ayuda hacer sacar hasta
el último aliento para la supervivencia.
Me ha gustado mucho, aunque han llegado a emocionarme.
Ha sido un placer mi querido amigo César poder leer estas
letras tan sentidas. Un beso y un abrazo. Tere
 

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