Asklepios
Incinerando envidias
El Universo, aunque no lo parezca, no deja de mover las innumerables piezas que lo componen, en principio, me ha dado por pensar, que por no aburrirse. De ser así, puede parecer algo vulgar el decirlo. En segundo lugar, es de suponer que lo hace por la obligación, -intrínseca en él-, de mantener su propio equilibrio. No es una posibilidad el hecho de perderlo. Sería, sencillamente, la catástrofe total y definitiva. Y aquí es donde yo me pregunto, ¿cómo lo hace? Y sigo siendo incapaz de averiguarlo.