futuroarduo
Poeta fiel al portal
El agua rebosaba y salpicaba. Si hubieses mirado de cerca la mesa donde corría, seguramente hubieses notado la semejanza que tenía con un río creciendo velozmente, yéndose a los bordes y cayendo en forma de cascada. Todo fue tan fugaz, tan absurdamente precioso. Y al final, sin embargo, hubieses visto también el vaso a punto de resbalarse por la mesa y hacerse añicos. Lo único que quedó fue el agua desparramada por el piso fusionada con polvo. El accidente no limpio, ni siquiera, un poco la suciedad. Todo lo que quedó fue un vaso transparente y vacío.