mauricio aguirre
Poeta fiel al portal
Llevo en mi cabeza dolor y conciencia,
dejo mis huesos para no aferrarme
al siniestro, que empuja a las tabernas
y tiende las tinieblas.
Madrugado en el suelo los crepúsculos
del día son misterios, la Diana una tonta
eufonía, y mi recaída un vaivén
de tentaciones fortuita que el consciente
de la noche no guardó en efímeros recuerdos.
No sé nada de itinerarios, y con la visión
perdida contemplo los ambulantes cuerpos
cubiertos de escarcha mística.
Estoy perplejo en el olvido, con apariencia
mermada, el cuerpo lleno de carencias
y en mi mente alucinaciones que espantan,
XIVA ultrajo mi fortuna, DALILA mis fuerzas
pero JULIETA no me quitará la vida,
perseveraré en ALICIA y su paso al inframundo
entre montaña, cueva, y río de purificación
que tornan mi vida bendecida en comunión
con los astros, logrando escanciar el vino
de los dioses para que beban conmigo
y ensalzándolos con hongos alucinógenos
que ALICIA nos brinda en la dicha misma
de sus maravillas.
Estar así será la alquimia del ocio sempiterno,
el viaje pasajero del lío transportando caos
para el final del tedio,
será una rutina del libertinaje que volverá
próspero mi testamento,
acompañado de un canto matinal maniático
para nuestros confines extraños.
Éste será el lugar donde se curara el tormento
de los condenados,
nada más que siguiendo al jaguar,
para que los guíe hacia esta jungla de vaguedad
donde no existe tolerancia para espectros
y se olvidan toda clase de remordimientos.
dejo mis huesos para no aferrarme
al siniestro, que empuja a las tabernas
y tiende las tinieblas.
Madrugado en el suelo los crepúsculos
del día son misterios, la Diana una tonta
eufonía, y mi recaída un vaivén
de tentaciones fortuita que el consciente
de la noche no guardó en efímeros recuerdos.
No sé nada de itinerarios, y con la visión
perdida contemplo los ambulantes cuerpos
cubiertos de escarcha mística.
Estoy perplejo en el olvido, con apariencia
mermada, el cuerpo lleno de carencias
y en mi mente alucinaciones que espantan,
XIVA ultrajo mi fortuna, DALILA mis fuerzas
pero JULIETA no me quitará la vida,
perseveraré en ALICIA y su paso al inframundo
entre montaña, cueva, y río de purificación
que tornan mi vida bendecida en comunión
con los astros, logrando escanciar el vino
de los dioses para que beban conmigo
y ensalzándolos con hongos alucinógenos
que ALICIA nos brinda en la dicha misma
de sus maravillas.
Estar así será la alquimia del ocio sempiterno,
el viaje pasajero del lío transportando caos
para el final del tedio,
será una rutina del libertinaje que volverá
próspero mi testamento,
acompañado de un canto matinal maniático
para nuestros confines extraños.
Éste será el lugar donde se curara el tormento
de los condenados,
nada más que siguiendo al jaguar,
para que los guíe hacia esta jungla de vaguedad
donde no existe tolerancia para espectros
y se olvidan toda clase de remordimientos.