Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El viejo infinito
Aunque amplíe el horizonte en vastos meridianos y paralelos,
jamás podré dibujar del infinito ni uno sólo de sus cielos.
-¿Porqué, maestro? ¿Porqué, señor cura? ¿Porqué, padre?
¿Por qué espíritu?, ¿por qué ciego?
¡Lazarillo! ¡Levántate y sal!
-Un momento que acabe con el vino.
Lo oyó el viejo, rompió el bajel, prohibió beber, y nunca más se supo de ese universo de alegre contenido, continente del saber que del cielo vino, vino , en un barco de papel con las velas del destino.
Aunque amplíe el horizonte en vastos meridianos y paralelos,
jamás podré dibujar del infinito ni uno sólo de sus cielos.
-¿Porqué, maestro? ¿Porqué, señor cura? ¿Porqué, padre?
¿Por qué espíritu?, ¿por qué ciego?
¡Lazarillo! ¡Levántate y sal!
-Un momento que acabe con el vino.
Lo oyó el viejo, rompió el bajel, prohibió beber, y nunca más se supo de ese universo de alegre contenido, continente del saber que del cielo vino, vino , en un barco de papel con las velas del destino.