Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El volcán
En el minuto fatal se despertaron las almas
el volcán se enfureció arrojando piedra y lava.
Hace muchos, muchos años que parecía dormido
pero esa siniestra noche todo quedó destruido.
Una gran nube ascendía llena de ceniza y piedras
la belleza natural sé sepultó en la tiniebla.
Los lagos se transformaron en pantanos casi negros
solamente se divisan zonas oscura en los cerros.
El hombre con su saber no lo ha podido parar
inerte quedó mirando la destrucción del lugar.
Fue bendecido aquel hombre que en su esplendor pudo ver
la belleza de los montes el agua el atardecer.
Hoy la paleta del pintor no se cubrió de colores
solo sobresale el gris cubriendo bosques y flores.
Es gris la casa del rico es gris la casa del pobre
es hoy el volcán el dueño que ennegrece los albores.
Aunque el hombre inteligente puso toda su sapiencia
mostró la naturaleza que puede contra la ciencia.
Para la naturaleza no hay límites ni fronteras
cuando natura enfurece el mundo es solo una esfera.
Mary Mura

En el minuto fatal se despertaron las almas
el volcán se enfureció arrojando piedra y lava.
Hace muchos, muchos años que parecía dormido
pero esa siniestra noche todo quedó destruido.
Una gran nube ascendía llena de ceniza y piedras
la belleza natural sé sepultó en la tiniebla.
Los lagos se transformaron en pantanos casi negros
solamente se divisan zonas oscura en los cerros.
El hombre con su saber no lo ha podido parar
inerte quedó mirando la destrucción del lugar.
Fue bendecido aquel hombre que en su esplendor pudo ver
la belleza de los montes el agua el atardecer.
Hoy la paleta del pintor no se cubrió de colores
solo sobresale el gris cubriendo bosques y flores.
Es gris la casa del rico es gris la casa del pobre
es hoy el volcán el dueño que ennegrece los albores.
Aunque el hombre inteligente puso toda su sapiencia
mostró la naturaleza que puede contra la ciencia.
Para la naturaleza no hay límites ni fronteras
cuando natura enfurece el mundo es solo una esfera.
Mary Mura