lluvia de enero
Simplemente mujer
---ELLA & YO
Un día llegó a la terraza, vaya a saber cómo y de dónde; tal vez su semilla viajó desde otros jardines haciendo piruetas en las serpentinas arremolinadas del viento, quizá la trajo un pajarito enamorado o algún duende travieso... tal vez mi ángel. Lo cierto es que, sin darme cuenta, comenzó a aparecer en todas las macetas. No me pareció para nada llamativa y su espíritu invasivo me generaba un gran rechazo. Su presencia atentaba contra mis geranios, fresias, orquídeas y azaleas.
La combatí con saña, arrancando cada uno de sus brotes y raíces de toda maceta que ella insistía en invadir; pero mi esfuerzo fue inútil, ella siguió apareciendo por todos los rincones, ya sea maceta o grieta en la pared. Llegué a detestarla y utilicé todos los artilugios que estuvieron a mi alcance para desaparecerla. Fue así, escapando de mi mano asesina, que encontró un tronco ahuecado que en algún momento dejé olvidado en un rincón. Cansada de mis luchas en contra de ella, y como allí no dañaba a otras plantas, la dejé crecer. En poco tiempo se extendió por todo el tronco sin recibir ningún tipo de cuidado ni atención.
----Este invierno el tronco donde habita se llenó con sus flores. Flores que en un principio me parecieron insulsas y faltas de todo encanto, hasta que las descubrió el ojo de mi cámara fotográfica y me las mostró de un modo diferente. Comencé entonces a mirarla con cariño y descubrí en ella cierta belleza, después de todo, esa plantita testaruda de flores desteñidas se me parece, especialmente en ese empeño por sobrevivir a toda condición desfavorable: a la falta de tierra donde afianzar raíces, al frío, al desamor y al rechazo, y aun así florecer.
----Contra todo y a pesar de todo: florecer.
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