La poesía me mira, me vigila, me hace cruzar la esquina.
Yo la busco entre drogadictos que miran al cielo,
entre niños sin consuelo.
A veces la encuentro besando a otro y mirándome,
a veces la encuetro perdida, caminante entre valles.
Otras veces me encuentra,
en medio de una discursión,
y la digo que no venga,
que tengo vida,
que tenga corazón.
Aparece y me toca el cuello,
aparece y me susurra el viento.
Soy fiel amante, amigo y perro.
Cuando no aparece la hecho de menos,
entonces miro a un anciano,
o juego con mi perro.
Tímida aparece con su sonrrisa de siempre,
que rapido me convence,
de que ella,
siempre vuelve.
Yo la busco entre drogadictos que miran al cielo,
entre niños sin consuelo.
A veces la encuentro besando a otro y mirándome,
a veces la encuetro perdida, caminante entre valles.
Otras veces me encuentra,
en medio de una discursión,
y la digo que no venga,
que tengo vida,
que tenga corazón.
Aparece y me toca el cuello,
aparece y me susurra el viento.
Soy fiel amante, amigo y perro.
Cuando no aparece la hecho de menos,
entonces miro a un anciano,
o juego con mi perro.
Tímida aparece con su sonrrisa de siempre,
que rapido me convence,
de que ella,
siempre vuelve.
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