Ad Libitum
Poeta recién llegado
Todavía hago como que cuando rebusco en la basura
no ando buscando algo de tu carne.
Juego a que los sueños en los que te empeñas
en seguir apareciendo
todas las jodidas noches
no son más
que un desastroso malentendido
entre tú
y mi memoria,
Me convenzo de que tu cara apareciendo en todos los rostros
es la forma más pura de olvidarte
pues no es más que dejar de otorgarle a tus ojos
el estandarte único de tu cuerpo
para convertirlos en esa expresión vulgar
que cabe sobre la calavera de cualquiera.
Me invento mil y una formas de celebrar tu ausencia
como celebra quien decidió entregarse
el final de su condena.
Reviento mis castillos de naipes
y deshago a bocados en el aire
todas las veces que tu respiración acelerada
fue alimento suficiente para mis orgasmos.
Y soy bastante bueni en engañarme
y en seguir adelante a pesar de tus re(s)tos.
Pero hay algo
que me niego a perdonarle
a mi nostalgia.
Me follaste como no me ha follado nunca nadie
y correrse es desde entonces un verbo
que sólo se escribe con tus iniciales
y, sin embargo,
en todos los sueños con que me revientas el miedo cada noche
solamente me coges de la mano.
Y eso de pronto
parece
suficiente.
no ando buscando algo de tu carne.
Juego a que los sueños en los que te empeñas
en seguir apareciendo
todas las jodidas noches
no son más
que un desastroso malentendido
entre tú
y mi memoria,
Me convenzo de que tu cara apareciendo en todos los rostros
es la forma más pura de olvidarte
pues no es más que dejar de otorgarle a tus ojos
el estandarte único de tu cuerpo
para convertirlos en esa expresión vulgar
que cabe sobre la calavera de cualquiera.
Me invento mil y una formas de celebrar tu ausencia
como celebra quien decidió entregarse
el final de su condena.
Reviento mis castillos de naipes
y deshago a bocados en el aire
todas las veces que tu respiración acelerada
fue alimento suficiente para mis orgasmos.
Y soy bastante bueni en engañarme
y en seguir adelante a pesar de tus re(s)tos.
Pero hay algo
que me niego a perdonarle
a mi nostalgia.
Me follaste como no me ha follado nunca nadie
y correrse es desde entonces un verbo
que sólo se escribe con tus iniciales
y, sin embargo,
en todos los sueños con que me revientas el miedo cada noche
solamente me coges de la mano.
Y eso de pronto
parece
suficiente.