Andres Zuñiga
Poeta fiel al portal
Ellos prefieren el feroz bullicio de la mar;
Yo del bosque la verde tranquilidad.
Ellos prefieren la luz de la ciudad;
Yo la luna en la eterna inmensidad.
Ellos prefieren el sol como el lagarto
Yo la sombra de la acacia mate en mano.
Ellos aman los días del verano;
Yo la lluvia allá en abril y mayo.
Ellos prefieren la ciudad, las multitudes,
Ese enorme shopping de cemento;
Yo prefiero caminar tranquilamente
En las calles de tierra de mi pueblo.
Ellos prefieren las noches en hoteles
Y casinos con el sello cinco estrellas
Yo prefiero la simpleza de una carpa
Y dormir bajo millones de ellas.
Ellos hipotecan sus vidas en acciones,
En oro, en dólares, en euros.
Yo me conformo con el pan de cada día
Y ser feliz con lo mucho o poco que tengo.
Ellos persiguen frenéticos el éxito,
El poder, el dinero y la fortuna afamada.
Mi fortuna radica en mis amigos, en la risa de mi niño,
En cálidos besos de mi amada.
Ellos sueñan con volver un día a Europa;
De donde vinieron hambrientos sus abuelos.
Yo tan sólo caminar mi Patagonia
Donde nací, crecí y armé mi huerto.
Ellos prefieren altavoces estridentes,
Zambullirse en éxtasis y música techno;
Yo prefiero la zamba en mi guitarra
Expresando mansamente el sentir nuestro.
Ellos prefieren las fragancias importadas
De Armani, de Dior, de Herrera o kenzo
Yo prefiero el olor de las manzanas
En mi valle de cosecha en pleno enero.
Ellos usan zapatillas All Star;
Yo prefiero la alpargata de otros tiempos.
Ellos disfrutan de solos bailar;
Yo de aferrarme a la tibieza de un cuerpo.
Ellos aman el celular y la PC,
Estar en red, en Twiter y Facebook;
Yo prefiero la magia de la radio
Y regalar la palabra cuerpo a cuerpo.
Ellos adoran las palabras en inglés
Yo adoro el mapudungun de mis ancestros.
Ellos no dicen – sí, dicen – yes
Yo prefiero el idioma del silencio.
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