Embriaguez de Momentos
Cada instante se acerca, un paso, una brisa,
en la danza del tiempo, la vida se avisa.
Y si el final nos espera, ¿por qué temer?
Si cada suspiro nos puede hacer renacer.
El cuerpo, sabio en su misterio profundo,
nos ofrece oxitocina, el néctar del mundo.
En cada roce, en cada abrazo callado,
se guarda la paz, lo más sagrado.
Dejémonos embriagar, sin prisa ni dolor,
que el momento se convierte en un puro fervor.
Que la calma nos invada, la vida no es hereje
pues en cada latido, el amor nos protege.
Ya no importa el final, ni su incierta razón,
solo este ahora, que eterno nos persigue,
Si cada paso nos acerca a la última estación,
sigamos en el tren, la vida sigue.
Cada instante se acerca, un paso, una brisa,
en la danza del tiempo, la vida se avisa.
Y si el final nos espera, ¿por qué temer?
Si cada suspiro nos puede hacer renacer.
El cuerpo, sabio en su misterio profundo,
nos ofrece oxitocina, el néctar del mundo.
En cada roce, en cada abrazo callado,
se guarda la paz, lo más sagrado.
Dejémonos embriagar, sin prisa ni dolor,
que el momento se convierte en un puro fervor.
Que la calma nos invada, la vida no es hereje
pues en cada latido, el amor nos protege.
Ya no importa el final, ni su incierta razón,
solo este ahora, que eterno nos persigue,
Si cada paso nos acerca a la última estación,
sigamos en el tren, la vida sigue.