Botón rojo
Poeta recién llegado
Empece a envejecer
Poema escrito a cuatro manos, ex aequo:
Botón rojo y Redivivus
10 de octubre de 2011
EMPECE A ENVEJECER
Debo reconocerlo, hoy terminó
mi adolescencia y empecé a envejecer.
Ahora sé más cosas que hace 50 años
pero ahora son, en verdad, menos
las que claramente comprendo.
He intentado ordenar mis sediciosos sentimiento,
mis disgregados pensamientos.
He intentando vislumbrar las leyes;
de la naturaleza y la de mis semejantes.
sin avanzar más allá de mi nariz.
He pretendido descifrar los libros de mi historia,
los secretos del universo y del origen del infinito.
pero a medida que he avanzado
las páginas han sido cada vez más borrosas,
impenetrables, como llenas de garabatos
trazados por la mano temblorosa de un Dios.
Debo reconocerlo, hoy terminó
mi adolescencia y empecé a envejecer
Ahora tristemente comienzo a percibir
el velo desgarrado de mis ilusiones,
el espejo empañado de mis ambiciones.
He luchado contra una ley que sólo me ha dejado
avistar lo que no tenía ningún interés,
contra este mundo veleidoso que solo me ha dado
la realidad del dolor, la narcosis del placer.
Ahora las cosas son así
pero todo bien podían haber sido diferentes,
todo habría podido decirse de otra forma,
de muchas y distintas maneras.
Y entonces no habría
mas que silencio sobre el silencio
y palabras sobre las palabras.
Poema escrito a cuatro manos, ex aequo:
Botón rojo y Redivivus
10 de octubre de 2011
EMPECE A ENVEJECER
Debo reconocerlo, hoy terminó
mi adolescencia y empecé a envejecer.
Ahora sé más cosas que hace 50 años
pero ahora son, en verdad, menos
las que claramente comprendo.
He intentado ordenar mis sediciosos sentimiento,
mis disgregados pensamientos.
He intentando vislumbrar las leyes;
de la naturaleza y la de mis semejantes.
sin avanzar más allá de mi nariz.
He pretendido descifrar los libros de mi historia,
los secretos del universo y del origen del infinito.
pero a medida que he avanzado
las páginas han sido cada vez más borrosas,
impenetrables, como llenas de garabatos
trazados por la mano temblorosa de un Dios.
Debo reconocerlo, hoy terminó
mi adolescencia y empecé a envejecer
Ahora tristemente comienzo a percibir
el velo desgarrado de mis ilusiones,
el espejo empañado de mis ambiciones.
He luchado contra una ley que sólo me ha dejado
avistar lo que no tenía ningún interés,
contra este mundo veleidoso que solo me ha dado
la realidad del dolor, la narcosis del placer.
Ahora las cosas son así
pero todo bien podían haber sido diferentes,
todo habría podido decirse de otra forma,
de muchas y distintas maneras.
Y entonces no habría
mas que silencio sobre el silencio
y palabras sobre las palabras.
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