Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Demasiado tiempo, yo estuve esperándote,
inventándote en cientos de poemas de amor,
sentado en el sillón en el que un día me besaste,
esperaba que regresaras y que me dieras tu calor.
Pero no volviste y la puerta jamás se abrió,
mis sentimientos se quedaron congelados,
y en el respaldo de aquel viejo sillón,
vi fallecer a todos mis sueños malogrados.
Nuestros recuerdos, con el sol se fueron secando,
y como polvo fino, se los ha llevado el frío viento,
y aunque las heridas poco a poco fueron cicatrizando,
en áquel viejo sillón, ha quedado mi corazón desierto.
Te fuiste de aquí y dejaste más que un hombre vacío,
un alma lastimada y un triste corazón desahuciado,
en ese viejo sillón, en el que mil noches te soñé conmigo,
ahí se quedaron, todas las lágrimas que por ti he llorado.
inventándote en cientos de poemas de amor,
sentado en el sillón en el que un día me besaste,
esperaba que regresaras y que me dieras tu calor.
Pero no volviste y la puerta jamás se abrió,
mis sentimientos se quedaron congelados,
y en el respaldo de aquel viejo sillón,
vi fallecer a todos mis sueños malogrados.
Nuestros recuerdos, con el sol se fueron secando,
y como polvo fino, se los ha llevado el frío viento,
y aunque las heridas poco a poco fueron cicatrizando,
en áquel viejo sillón, ha quedado mi corazón desierto.
Te fuiste de aquí y dejaste más que un hombre vacío,
un alma lastimada y un triste corazón desahuciado,
en ese viejo sillón, en el que mil noches te soñé conmigo,
ahí se quedaron, todas las lágrimas que por ti he llorado.
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