vuelan legañas, sonrisas apagadas, minutos cansados,
caen deprisa, miradas desesperadas de ojos malsonados,
que saben vivir sin amor,
pero no pueden con el paso de los años,
reojeo la vida de entretiempo, y mientras tanto,
el viento ayuda, al desgastar de mis pasos,
se que no estoy vencido, pero si acabado,
y traquetean las dudas, de un adiós jamas pronunciado,
intuyo la alegría,disfrazada de tarde de domingo,
sin nada que hacer,
me siento como un jornalero a la sombra de un olivo,
sin nada que perder,
mirando el cielo, con el que yo desvarió,
un poco tuyo o un poco mio,
y en cada febrero, volveré a caer,
como piedra desalada,en cualquier suelo,
y de pronto, patalear en mi destierro,
para volver a nacer,
y que no me encuentres muerto,
y en el aire, suspiros que no llegan a nada,
de personas que pierden las paciencia,
cuando no buscan a nadie,
y en el aire se aproxima la tristeza,
cuando la mañana tiene prisa,
por los sueños que llegan tarde...
caen deprisa, miradas desesperadas de ojos malsonados,
que saben vivir sin amor,
pero no pueden con el paso de los años,
reojeo la vida de entretiempo, y mientras tanto,
el viento ayuda, al desgastar de mis pasos,
se que no estoy vencido, pero si acabado,
y traquetean las dudas, de un adiós jamas pronunciado,
intuyo la alegría,disfrazada de tarde de domingo,
sin nada que hacer,
me siento como un jornalero a la sombra de un olivo,
sin nada que perder,
mirando el cielo, con el que yo desvarió,
un poco tuyo o un poco mio,
y en cada febrero, volveré a caer,
como piedra desalada,en cualquier suelo,
y de pronto, patalear en mi destierro,
para volver a nacer,
y que no me encuentres muerto,
y en el aire, suspiros que no llegan a nada,
de personas que pierden las paciencia,
cuando no buscan a nadie,
y en el aire se aproxima la tristeza,
cuando la mañana tiene prisa,
por los sueños que llegan tarde...
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