Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me presta la ocasión y la manera
de darle todo aquello que me aviva;
sanándome el mirar con su saliva
la deja bien a salvo de ceguera.
Me nutre de esperanza la cartera
-colmado en su verdor me vengo arriba-;
querido no me pierdo a la deriva
y amado ni el demonio me afrontera.
Asido a su calor no existe el miedo
y el viento del Averno no se siente
y el tiempo me arrumaca quedo, quedo...
Asido a su existencia libremente
me libro -pues yo sólo nunca puedo-
de todas las cadenas de mi mente.
de darle todo aquello que me aviva;
sanándome el mirar con su saliva
la deja bien a salvo de ceguera.
Me nutre de esperanza la cartera
-colmado en su verdor me vengo arriba-;
querido no me pierdo a la deriva
y amado ni el demonio me afrontera.
Asido a su calor no existe el miedo
y el viento del Averno no se siente
y el tiempo me arrumaca quedo, quedo...
Asido a su existencia libremente
me libro -pues yo sólo nunca puedo-
de todas las cadenas de mi mente.