Asklepios
Incinerando envidias
En el desarrollo íntimo de nuestros días
desperdiciamos, dada nuestra excesiva
inconsciencia,
demasiada magia que, además,
siempre es regalada.
Llegada la noche, tanto abandono
nos incita a,
tibiamente, cerrar nuestros párpados.
Así es como facilitamos la entrada
de cierta
certeza a nuestros sueños.
desperdiciamos, dada nuestra excesiva
inconsciencia,
demasiada magia que, además,
siempre es regalada.
Llegada la noche, tanto abandono
nos incita a,
tibiamente, cerrar nuestros párpados.
Así es como facilitamos la entrada
de cierta
certeza a nuestros sueños.