Orfelunio
Poeta veterano en el portal
En el nombre de la cosa
Si no, es un hombre que propone. Monarca, un hombre con síndrome de atlante. Cuando el tiempo no pasa, un reloj aún marca la hora sintética. Cuando el silencio se escucha, y oscuridad se vislumbra, la felicidad es suprema. La idea que me causa y la forma del efecto, son dos armas que desatan una parte de entelequia y otra parte el puro sexo. Una vez esencia y otra vez sustancia, redondez es elemento cuyo núcleo no cuadra por factores interfectos… Esa cosa, que es la cosa, si fue cosa de las cosas, cuya cosa no recibe, será cosa por la forma aunque sea invisible. Pero cosa, tan curiosa, nunca es cosa al dividirse, y no existe en este mundo una cosa indivisible. Doy por cierto la experiencia, y más aún la pura ratio de ser cuatro dos más dos. Quien descubre todo el atrio no recibe a ningún dios, porque dios no ocupa espacio, en la mente se formó, para hacer creer al pueblo que real es la alianza y real era el arcón. Por el mundo nuestra casa, y en el nombre de la cosa en los hombros la ilusión.
Si no, es un hombre que propone. Monarca, un hombre con síndrome de atlante. Cuando el tiempo no pasa, un reloj aún marca la hora sintética. Cuando el silencio se escucha, y oscuridad se vislumbra, la felicidad es suprema. La idea que me causa y la forma del efecto, son dos armas que desatan una parte de entelequia y otra parte el puro sexo. Una vez esencia y otra vez sustancia, redondez es elemento cuyo núcleo no cuadra por factores interfectos… Esa cosa, que es la cosa, si fue cosa de las cosas, cuya cosa no recibe, será cosa por la forma aunque sea invisible. Pero cosa, tan curiosa, nunca es cosa al dividirse, y no existe en este mundo una cosa indivisible. Doy por cierto la experiencia, y más aún la pura ratio de ser cuatro dos más dos. Quien descubre todo el atrio no recibe a ningún dios, porque dios no ocupa espacio, en la mente se formó, para hacer creer al pueblo que real es la alianza y real era el arcón. Por el mundo nuestra casa, y en el nombre de la cosa en los hombros la ilusión.