En el techo
Hoy subí las escaleras,
Me senté bajo las faldas del rey sol,
¡Curioso! debió llevar pantalones;
Vi pasar el teatro de mi niñez en cada esquina
Volví a machacar las almendras de la iglesia,
Volví al olor de las tablas de palma de la vieja cocina,
A mi hábito de trascendencia ciega,
A coleccionar con el mapo los años de mi abuela.
Me senté por descuido con las piernas abiertas.
Mire mis uñas y estaban presumiendo mi futuro;
Maquille de negro la patada del silencio
Deduje en mis gavetas el alumbramiento de un parto infernal,
Puse en mis ojos el lenguaje homicida,
Y al catarro del sufrimiento le dibuje una pared de rosas
Cruce mis dedos para la maldición de mi boca
Medí el chisme por un tazón de café;
Despedí, en acto de alguacil mis apellidos,
No más simple que yo probando mi propia identidad
Gateé una torre fantasmal pretendiendo conquistar los astros
Y en cada uno de sus crucigramas, escribí mis iníciales
Fui de visitas a mi panteón nacional
Salude a las cenizas que transitaron futuras
Volví a mis carcajadas temidas,
Cuando ríe la loba, el terror desaparece bajo sus pies.
Rossio Salvador
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS PARA ROSSIO SALVADOR @2012
Hoy subí las escaleras,
Me senté bajo las faldas del rey sol,
¡Curioso! debió llevar pantalones;
Vi pasar el teatro de mi niñez en cada esquina
Volví a machacar las almendras de la iglesia,
Volví al olor de las tablas de palma de la vieja cocina,
A mi hábito de trascendencia ciega,
A coleccionar con el mapo los años de mi abuela.
Me senté por descuido con las piernas abiertas.
Mire mis uñas y estaban presumiendo mi futuro;
Maquille de negro la patada del silencio
Deduje en mis gavetas el alumbramiento de un parto infernal,
Puse en mis ojos el lenguaje homicida,
Y al catarro del sufrimiento le dibuje una pared de rosas
Cruce mis dedos para la maldición de mi boca
Medí el chisme por un tazón de café;
Despedí, en acto de alguacil mis apellidos,
No más simple que yo probando mi propia identidad
Gateé una torre fantasmal pretendiendo conquistar los astros
Y en cada uno de sus crucigramas, escribí mis iníciales
Fui de visitas a mi panteón nacional
Salude a las cenizas que transitaron futuras
Volví a mis carcajadas temidas,
Cuando ríe la loba, el terror desaparece bajo sus pies.
Rossio Salvador
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS PARA ROSSIO SALVADOR @2012