Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
EN LA CALLE.
Ingenuo paso por este mundo,
mil rincones guardan las esquinas,
me dice una boca toda roja:
Hola guapo son cinco mil
y doy la vuelta y sólo veo al viento,
vestido con transparencias,
seduciendo a una farola, fría, de hierro,
por más que lo intentes, se de bueno,
que las farolas no tienen sexo.
Caminan separados cuatro pasos
un par de zapatos,
detrás de unos tacones de aguja,
los cordones no aguantan,
quieren rodearte los tobillos,
hacerse colas de gato en tus piernas,
tontos estos zapatos locos,
el izquierdo mas enamoradizo,
el derecho más sensato
pero los dos apasionados, en celo
al compás de tus andares.
En la calle me muero,Ingenuo paso por este mundo,
mil rincones guardan las esquinas,
me dice una boca toda roja:
Hola guapo son cinco mil
y doy la vuelta y sólo veo al viento,
vestido con transparencias,
seduciendo a una farola, fría, de hierro,
por más que lo intentes, se de bueno,
que las farolas no tienen sexo.
Caminan separados cuatro pasos
un par de zapatos,
detrás de unos tacones de aguja,
los cordones no aguantan,
quieren rodearte los tobillos,
hacerse colas de gato en tus piernas,
tontos estos zapatos locos,
el izquierdo mas enamoradizo,
el derecho más sensato
pero los dos apasionados, en celo
al compás de tus andares.
por tu cintura,
están regando las aceras,
soy un barco a la deriva,
buscando la seguridad,
en tus labios,
que nos sorprenda la mañana,
en final del baile, sin reposo,
de nuestras danzantes bocas.
Ay que están todos los portales
semiabiertos esperando novios,
allí donde sin luz
se pierden las manos
en el gozo de debajo de una falda,
que se llena una cara de sonrojo
y la otra dice contenta,
así amor cuento te quiero,
no pares por favor
me estoy muriendo de gozo.
Cuanto guarda la calle,
cuando se viste de noche,
que la oscuridad, mata reproche,
hace valientes
a esos cobardes corazones,
que por el día no saben de razones
y encima dicen que no les interesa la noche,
guarda hipocresía el sol,
guarda fantasía la luna,
no te enamores ni en, ni de la calle,
ella sólo sabe, robar corazones.
semiabiertos esperando novios,
allí donde sin luz
se pierden las manos
en el gozo de debajo de una falda,
que se llena una cara de sonrojo
y la otra dice contenta,
así amor cuento te quiero,
no pares por favor
me estoy muriendo de gozo.
Cuanto guarda la calle,
cuando se viste de noche,
que la oscuridad, mata reproche,
hace valientes
a esos cobardes corazones,
que por el día no saben de razones
y encima dicen que no les interesa la noche,
guarda hipocresía el sol,
guarda fantasía la luna,
no te enamores ni en, ni de la calle,
ella sólo sabe, robar corazones.
Juanjota.