Entre la llama azul y los carbones
las manos se entrelazan heladas
y el intenso frío sobre la espalda
se agrupan en montón los pedigüeños.
Una manta raída y húmeda
servia de cama amontonados,
a los infelices de la calleja
y no había ruidos, ni un perro.
Ajenos al frío y la neblina
durmieron todos menos el mas joven,
esa mañana no despertó mas.
Ante el día cuajado de nevisca,
todos se alejaron con gran silencio,
y el callejón quedo solo con él
las manos se entrelazan heladas
y el intenso frío sobre la espalda
se agrupan en montón los pedigüeños.
Una manta raída y húmeda
servia de cama amontonados,
a los infelices de la calleja
y no había ruidos, ni un perro.
Ajenos al frío y la neblina
durmieron todos menos el mas joven,
esa mañana no despertó mas.
Ante el día cuajado de nevisca,
todos se alejaron con gran silencio,
y el callejón quedo solo con él
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