Mares y Cronopios
Poeta recién llegado
Te esperé. Dejé encendida la luz de mis manos para que no pierdan la calidez de las caricias cuando llegaras.
Entrecerrè mis ojos, haciéndome la dormida a la espera de tus pasos.
Rebusqué las mariposas que siguen provocando cosquillas cada vez que te pienso, para consultarles el por qué de su aleteo constante.
Sonreí recordando tus locuras, tus morisquetas, tus ojos gigantes buscando mi sonrisa cómplice a tus ocurrencias.
Me abracé para entibiar mis hombros, recostada de lado mirando hacia la ventana... el reflejo de la luna se cuela por cada hendija... la misma imagen hoy y todas mis noches de soledad.
El eco de tus palabras se atornillan en mi pecho acelarando la respiración. Te sueño despierta sentado en el borde de la cama que hemos convertido en altar de sensaciones religiosas en cada encuentro.
Le pido al reloj que detenga su prisa bendita, al amanecer desaparecen las esperanzas de tu regreso.
Se atiborran los recuerdos en las sábanas, presionando la salida de mis lágrimas. Resisto a la tristeza que quiere invadirme por tu ausencia.
La luz de mis manos se va apagando, el cansancio de otra noche màs de espera se recuesta a mi lado. La mirada se pierde en la hendija llena de desvelo.... y tu lado de mi cama quedarà sin desarmar una vez más.
Entrecerrè mis ojos, haciéndome la dormida a la espera de tus pasos.
Rebusqué las mariposas que siguen provocando cosquillas cada vez que te pienso, para consultarles el por qué de su aleteo constante.
Sonreí recordando tus locuras, tus morisquetas, tus ojos gigantes buscando mi sonrisa cómplice a tus ocurrencias.
Me abracé para entibiar mis hombros, recostada de lado mirando hacia la ventana... el reflejo de la luna se cuela por cada hendija... la misma imagen hoy y todas mis noches de soledad.
El eco de tus palabras se atornillan en mi pecho acelarando la respiración. Te sueño despierta sentado en el borde de la cama que hemos convertido en altar de sensaciones religiosas en cada encuentro.
Le pido al reloj que detenga su prisa bendita, al amanecer desaparecen las esperanzas de tu regreso.
Se atiborran los recuerdos en las sábanas, presionando la salida de mis lágrimas. Resisto a la tristeza que quiere invadirme por tu ausencia.
La luz de mis manos se va apagando, el cansancio de otra noche màs de espera se recuesta a mi lado. La mirada se pierde en la hendija llena de desvelo.... y tu lado de mi cama quedarà sin desarmar una vez más.