jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
CERRO EL QUININI
oscuridad que me inmerso en su presencia
luna tan llena se pronuncia en la montaña.
neblina que la oculta y la disfraza
mis ojos estaban llenos de lodazal
me vi, no era el yo frecuente
la naturaleza cambia al hombre y le abre la mente.
arrebol romántico se ve desde la montaña
a mis pies vi el vacío que desde la cima se revelaba
y entonces me vi
observándome a lo lejos desde otra montaña
muy lejos en la cordillera
yo mismo me miraba
tan diferente era y cerrado de cabeza
ideales egoísta porque es lo que el mundo desea
me vi tanto que mi piel se erizaba
parecía real lo que en el momento mi mente atestiguaba
me acosté en el borde de la punta de la enorme montaña
sentí que el agua corrió por debajo de mis piernas y mi espalda
ni llovía ni estaba cerca de una cascada
era mi alma pareciera se purificara, pareciera que cambiara.
mi respiración era mas pausada
invadía el frio mi cuerpo cuando exhalaba
mis manos ni sentía y aunque con los ojos cerrados muchos colores veía.
allá en el quinini la luna se ve de día
la noche se satura de neblina.
pareciera meditara
me desperté y me vie en el borde de la cúspide del pico de la montaña
alto muy alto que el vértigo me asediaba
alto tan alto que su alrededor se veía como colonias de hormigas.
abajo , muy abajo pareciera a miles metros de altura.
y me pedí nunca abandonarme
que mis pecados amarrara a aquel monte enorme
que me fuera como hombre nuevo
y yo mismo me sentí que me dejaba el corazón partido
y de alguna forma divina y majestuosa comprendí lo que es compartir cariño.
de aquella descomunal obra perfecta natural
me vi crecer dentro de mis entrañas
tal vez madure o simplemente mi mente desvarió
ahora solo se que muy diferente escucho mi nombre
y muy distinto reconozco mi existencia con respecto a los demás.
cerro el quinini
hay me vi me, reconocí y cambie
varios días allí a mi vida dio un cambio mas.
oscuridad que me inmerso en su presencia
luna tan llena se pronuncia en la montaña.
neblina que la oculta y la disfraza
mis ojos estaban llenos de lodazal
me vi, no era el yo frecuente
la naturaleza cambia al hombre y le abre la mente.
arrebol romántico se ve desde la montaña
a mis pies vi el vacío que desde la cima se revelaba
y entonces me vi
observándome a lo lejos desde otra montaña
muy lejos en la cordillera
yo mismo me miraba
tan diferente era y cerrado de cabeza
ideales egoísta porque es lo que el mundo desea
me vi tanto que mi piel se erizaba
parecía real lo que en el momento mi mente atestiguaba
me acosté en el borde de la punta de la enorme montaña
sentí que el agua corrió por debajo de mis piernas y mi espalda
ni llovía ni estaba cerca de una cascada
era mi alma pareciera se purificara, pareciera que cambiara.
mi respiración era mas pausada
invadía el frio mi cuerpo cuando exhalaba
mis manos ni sentía y aunque con los ojos cerrados muchos colores veía.
allá en el quinini la luna se ve de día
la noche se satura de neblina.
pareciera meditara
me desperté y me vie en el borde de la cúspide del pico de la montaña
alto muy alto que el vértigo me asediaba
alto tan alto que su alrededor se veía como colonias de hormigas.
abajo , muy abajo pareciera a miles metros de altura.
y me pedí nunca abandonarme
que mis pecados amarrara a aquel monte enorme
que me fuera como hombre nuevo
y yo mismo me sentí que me dejaba el corazón partido
y de alguna forma divina y majestuosa comprendí lo que es compartir cariño.
de aquella descomunal obra perfecta natural
me vi crecer dentro de mis entrañas
tal vez madure o simplemente mi mente desvarió
ahora solo se que muy diferente escucho mi nombre
y muy distinto reconozco mi existencia con respecto a los demás.
cerro el quinini
hay me vi me, reconocí y cambie
varios días allí a mi vida dio un cambio mas.
jhon mario agamez