Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
EN LO ÚLTIMO DEL PARQUE
El tiempo demencial ha trocado el porvenir
con prosodias de alfarero.
El dibujo pedante de un templo sin celosía
embiste de luz vidriosa
el irisante rubor de los frutos ya crecidos.
Hace extremaunción el oleo
que circunda la edad de las sonrisas
y una campana torva suena
con el débil arrullo de las palomas ya dormidas.
En las calles serena una llovizna
de faros omniscientes,
una radio volátil celebra
música sidérea.
En lo último del parque
celebro juicioso
el relamido sabor
de otro crepúsculo ya muerto.
El tiempo demencial ha trocado el porvenir
con prosodias de alfarero.
El dibujo pedante de un templo sin celosía
embiste de luz vidriosa
el irisante rubor de los frutos ya crecidos.
Hace extremaunción el oleo
que circunda la edad de las sonrisas
y una campana torva suena
con el débil arrullo de las palomas ya dormidas.
En las calles serena una llovizna
de faros omniscientes,
una radio volátil celebra
música sidérea.
En lo último del parque
celebro juicioso
el relamido sabor
de otro crepúsculo ya muerto.
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