Álex Hernández
Poeta recién llegado
En estos días,
los espejos olvidan mi reflejo
y me convierto en un igual,
que trata de camuflarse
en su olvido pidiendo
que nadie lo olvide.
No lo sé,
he aprendido a despedirme
pero sigue doliendo como
una barcaza a la deriva.
Donde solo murmullan las aves.
El tiempo sigue ocurriendo
en mi puerta, pero no recuerdo
cual era mi hogar.
Si en mí,
siempre existió
la dulce tristeza
veraniega que nunca
me atreví a dejar.
Tal vez,
porque algunos recuerdos
no eran tan ventosos
como recordaba.
Y eso,
me trajo paz.
Una paz endeble
que tranquilizaba
a la fiera fiel de
la noche y
del mal clima.
los espejos olvidan mi reflejo
y me convierto en un igual,
que trata de camuflarse
en su olvido pidiendo
que nadie lo olvide.
No lo sé,
he aprendido a despedirme
pero sigue doliendo como
una barcaza a la deriva.
Donde solo murmullan las aves.
El tiempo sigue ocurriendo
en mi puerta, pero no recuerdo
cual era mi hogar.
Si en mí,
siempre existió
la dulce tristeza
veraniega que nunca
me atreví a dejar.
Tal vez,
porque algunos recuerdos
no eran tan ventosos
como recordaba.
Y eso,
me trajo paz.
Una paz endeble
que tranquilizaba
a la fiera fiel de
la noche y
del mal clima.