Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sacia esta luna increíble
mi mano azul, transitoria,
con rimas de mi memoria,
perentoria y bonancible.
La avidez imperceptible
que me hace surcar ligero
-en un lírico velero-
los mares de mis entrañas
matando sus alimañas
a golpes de verso fiero.
Toma mi sien la cadencia
como palabra primera
fortificando certera
su precursora existencia.
La emoción y su estridencia
me hechiza con su conjuro
dando luz a lo que oscuro
se desparrama por dentro
haciendo que de mi centro
resurja mi lado puro.
Ávido enciendo una vela
por todo tiempo pasado
con lo que me viene dado
y en gozosa cantinela.
Aprovecho la candela
para entender el presente
y en un ripio convincente
darle a mis luces salida
en forma limpia y medida,
personal y transparente.
Sacia la luna constante
el hambre de darme a todo
en un buscar acomodo
entre sutil y flagrante.
Con Selene delirante
no ha de faltarme camino
en esto de hacer Destino
a escritos de cosas mías
que alientan con buenos días
mis odas de peregrino.
En mis letras me adivino.
mi mano azul, transitoria,
con rimas de mi memoria,
perentoria y bonancible.
La avidez imperceptible
que me hace surcar ligero
-en un lírico velero-
los mares de mis entrañas
matando sus alimañas
a golpes de verso fiero.
Toma mi sien la cadencia
como palabra primera
fortificando certera
su precursora existencia.
La emoción y su estridencia
me hechiza con su conjuro
dando luz a lo que oscuro
se desparrama por dentro
haciendo que de mi centro
resurja mi lado puro.
Ávido enciendo una vela
por todo tiempo pasado
con lo que me viene dado
y en gozosa cantinela.
Aprovecho la candela
para entender el presente
y en un ripio convincente
darle a mis luces salida
en forma limpia y medida,
personal y transparente.
Sacia la luna constante
el hambre de darme a todo
en un buscar acomodo
entre sutil y flagrante.
Con Selene delirante
no ha de faltarme camino
en esto de hacer Destino
a escritos de cosas mías
que alientan con buenos días
mis odas de peregrino.
En mis letras me adivino.