En noches de luna

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Debajo de la noche de luna amor
empieza a florecer un romance con resplandor,
y dos cuerpos se consumen a su merced
y bandidos disimulan que no hay nada que ver.

Al final de La Calledel Olmo
tres personas despiertan deseos sedosos
y comienza otra vez la aventura de ayer
no concluye aún mi relato, hay mucho que ver.

Ésta puede ser la noche en que desafinen las mentes
de personas confusas morando en el puente,
hoy puede ser el día en que caiga la estrella
que danza en lo alto con los cometas.

Aún no se ha dicho el último comentario
y están felices los duendes con oro en la mano,
ya regresan a casa con fotos de afuera
están cansados los hombres, no las doncellas.

Los niños se duermen sin saber la respuesta
de una pregunta capciosa, ligera y modesta,
antes de que el momento predique la dicha
por favor pide al conde que llame a la niña.

Que una mirada suya mi rostro congela
vestida viene como una princesa,
más sin enterarse de la razón de mi presencia
dice que no me ocupa, que está muy contenta.

Que para nada he ido a verla al bosque
que los magos no cuentan sus secretos a hombres,
que si Dios escucha alguna vez mi lamento
que no diga que está ocupado, ocupo un momento.

Que no me necesita, no existen motivos
que por poeta no paso, que soy un chiquillo,
que la mayoría de gestos son de laboratorio
que palabras suaves no llegan a sordos,
que las paredes se pintan con miel de colmena
que mis gestos no ayudan,
ya no quedan promesas.
 
Debajo de la noche de luna amor
empieza a florecer un romance con resplandor,
y dos cuerpos se consumen a su merced
y bandidos disimulan que no hay nada que ver.

Al final de La Calledel Olmo
tres personas despiertan deseos sedosos
y comienza otra vez la aventura de ayer
no concluye aún mi relato, hay mucho que ver.

Ésta puede ser la noche en que desafinen las mentes
de personas confusas morando en el puente,
hoy puede ser el día en que caiga la estrella
que danza en lo alto con los cometas.

Aún no se ha dicho el último comentario
y están felices los duendes con oro en la mano,
ya regresan a casa con fotos de afuera
están cansados los hombres, no las doncellas.

Los niños se duermen sin saber la respuesta
de una pregunta capciosa, ligera y modesta,
antes de que el momento predique la dicha
por favor pide al conde que llame a la niña.

Que una mirada suya mi rostro congela
vestida viene como una princesa,
más sin enterarse de la razón de mi presencia
dice que no me ocupa, que está muy contenta.

Que para nada he ido a verla al bosque
que los magos no cuentan sus secretos a hombres,
que si Dios escucha alguna vez mi lamento
que no diga que está ocupado, ocupo un momento.

Que no me necesita, no existen motivos
que por poeta no paso, que soy un chiquillo,
que la mayoría de gestos son de laboratorio
que palabras suaves no llegan a sordos,
que las paredes se pintan con miel de colmena
que mis gestos no ayudan,
ya no quedan promesas.


enmarcas lo que a veces suele dibujarse con el caer de la noche abrazos
 

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