cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
En pensares y en pensamientos se evapora la distancia.
Lo que permitió en su momento pasar del trago más amargo a algo llevadero, se fue gastando... consumiendo.
Lo que se construyó nada podrá borrarlo ni deshacerlo, mas sin embargo fue olvidado y archivado como viejo papel de recuerdos...
Ayer fue momento de abrir las heridas para utilizar el grato ungüento de la verdad... fue doloroso, muy cierto... pero sanará. Sanará porque así lo creo y así lo espero.
De aquel desacierto, de aquel arranque, solo quedan recuerdos... aprendí, crecí y fui derrotado por la verdad... una verdad que nunca pasará de largo: El primer amor esta ahí, siempre estuvo y nunca se irá.
El Señor castigó mi soberbia y el fruto de mi desenfreno no fue consumado... se fue en silencio, como acusando, como dimitiendo... y el dolor me hizo preso.
La locura en mi interior se hizo patente en mis acciones, en mi mirada. En mis palabras.
Más la Providencia mostró nuevamente su gran acierto y me permitió ver en todo el esplendor el amor que como toda una mujer Diva, puedes tener.
Al verte como madre de dos retoños, grité por lo bajo y agradecí al todo poderoso: ¡Bendito sea el cielo!, que hizo este camino ... nada podría reemplazar a esos angelitos...
En pensares y pensamientos el nubarrón se ha disipado: puedo ver nuevamente, puedo pensar... ya sin el opaco filtro de una neblina demente...
Las letras se vuelcan de mi mente a mis palabras y de ellas al verso... ¡Que Dios me guarde si peco de soberbio! pero lo que escribo hoy es más fuerte, más regio.
Patenta la libertad de un corazón que fue prisionero de una razón, de un paso dado por desasosiego; de un proceder que ni calmo ni sereno derivó en una situación de dolor, de largos silencios.
En pensares y pensamientos soy libre. Soy amo y señor, soy mi propio dueño. Es mi responsabilidad, mi derecho y mi obligación dejar bien claro que de las razones, mi razón es la propia inspiración, por eso como mi musa, mi Diva y mi callada damisela de eternas caballerías, siempre te llevare en mi corazón hasta donde me lo permita Dios.
¡Que nadie sienta el golpe de los celos!... pues la verdad es la verdad... y el pasado en el pasado está.
Que la Providencia te guarde, Diva de mis sueños y mis correrías.
Lo que permitió en su momento pasar del trago más amargo a algo llevadero, se fue gastando... consumiendo.
Lo que se construyó nada podrá borrarlo ni deshacerlo, mas sin embargo fue olvidado y archivado como viejo papel de recuerdos...
Ayer fue momento de abrir las heridas para utilizar el grato ungüento de la verdad... fue doloroso, muy cierto... pero sanará. Sanará porque así lo creo y así lo espero.
De aquel desacierto, de aquel arranque, solo quedan recuerdos... aprendí, crecí y fui derrotado por la verdad... una verdad que nunca pasará de largo: El primer amor esta ahí, siempre estuvo y nunca se irá.
El Señor castigó mi soberbia y el fruto de mi desenfreno no fue consumado... se fue en silencio, como acusando, como dimitiendo... y el dolor me hizo preso.
La locura en mi interior se hizo patente en mis acciones, en mi mirada. En mis palabras.
Más la Providencia mostró nuevamente su gran acierto y me permitió ver en todo el esplendor el amor que como toda una mujer Diva, puedes tener.
Al verte como madre de dos retoños, grité por lo bajo y agradecí al todo poderoso: ¡Bendito sea el cielo!, que hizo este camino ... nada podría reemplazar a esos angelitos...
En pensares y pensamientos el nubarrón se ha disipado: puedo ver nuevamente, puedo pensar... ya sin el opaco filtro de una neblina demente...
Las letras se vuelcan de mi mente a mis palabras y de ellas al verso... ¡Que Dios me guarde si peco de soberbio! pero lo que escribo hoy es más fuerte, más regio.
Patenta la libertad de un corazón que fue prisionero de una razón, de un paso dado por desasosiego; de un proceder que ni calmo ni sereno derivó en una situación de dolor, de largos silencios.
En pensares y pensamientos soy libre. Soy amo y señor, soy mi propio dueño. Es mi responsabilidad, mi derecho y mi obligación dejar bien claro que de las razones, mi razón es la propia inspiración, por eso como mi musa, mi Diva y mi callada damisela de eternas caballerías, siempre te llevare en mi corazón hasta donde me lo permita Dios.
¡Que nadie sienta el golpe de los celos!... pues la verdad es la verdad... y el pasado en el pasado está.
Que la Providencia te guarde, Diva de mis sueños y mis correrías.