En silencio…. Entre los cipreses.

Liofer Van Draker

Poeta recién llegado
Bajo la luz de la luna en la noche escueta,
Me muevo por entre las sombras,
Un destino incierto me aguarda;
Más después de una última mirada marchare,
Hasta encontrar la paz que he perdido.

Con el rostro enjuto y la mirada vacía,
Emprendo la travesía del andar por el sendero que el destino ha marcado en mi vida,
Las añoranzas atrás han quedado,
Las dulces imágenes de la vida plena han desaparecido,
Solo en mi han quedado las cicatrices de lo que fue ayer la vida.

Sin esperanza de recuperar de todo lo perdido,
Emerjo de la oscuridad donde estaba postrado.

Sin despedida alguna ni previo aviso abandono el lecho que durante días y noches era mi lugar de estar.
Abandonando en el la silueta del amor viejo,
Aquel que devoro feroz y celosamente la vida que habitaba en el alma mía,
Dejándome hueco el pecho y como el alma.

Durante tanto tiempo librando batallas constantes,
En donde uno a uno fueron cayendo los sentimientos,
Sin dar un respiro para poder salvarles,
Así derroto a cada una de las esperanzas de un mañana en donde,
Hubiera paz entre ella y yo.

Usando de escudo la misma razón,
Una y otra vez como si solo en su corazón existiese,
Haciéndome daño constante e incesantemente.
Me había hecho sangrar el alma con cada asestada mirada suya;
No le importaron mis ruegos ni las lágrimas conmovieron su ira,
Ni siquiera al saberme indefenso por amor a ella,
Dejo de pisotear mi ya moribunda decisión de existir.

Arranco de mí el corazón y en el puño lo desangro delante de mí,
Sin piedad lo arrojo a fuego y al mirarme tan solo escupió sobre mi rostro el odio que me tenia,
Habría podido decir que ella sentía dicha por lo que me estaba haciendo,
Pero en su rostro no había ni la más tenue expresión,
Ni dolor, ni gozo, solo una fría mirada sin amor.

Al caer la noche arrastrándome por el suelo intente huir,
Mi mente no dejaba de intentar mantenerme cuerdo,
Mi cuerpo lacerado, bastante débil por la última lucha se oponía a seguir,
Pero mi añoranza de huir y encontrar por lo menos un lugar de paz me empujó por los rincones entre las sombras.

Logre escapar mientras ella dormía;
No busque los restos del corazón por que el fuego lo había consumido,
Encontré refugio en donde los muertos descansan,
Un lugar lúgubre donde encontré algunos cipreses,
Donde mi alma mortecina podía estar en paz.

Durante los años que había estado postrado ante ella no había conocido la paz que habita entre los olvidados.
No imagine que la felicidad costara tanto,
Y que se pudiera convertir en un tormento.


La perfección no es humana;
Pero la ignorancia si………

En mis últimos minutos he encontrado la paz que necesitaba mi alma,
Un descanso inminente se hace presente,
Las señales de vida cada vez se hacen más nulas,
Y entre abro los ojos por instantes,
El aire me hace falta mas se que el fin esta cerca.

Una mano tibia acaricia el hueco que me ha dejado esa criatura,
Con una ternura me levanta con sumo cuidado besa mi rostro lastimado,
Sus lágrimas son de sangre y su piel tersa me acaricia;
Por fin la muerte ha venido por lo que ha quedado de mi……

Mi cuerpo ha quedado atrás inerte,
Ya ha comenzado a llover y me muevo sin peso alguno,
Camino bajo la lluvia otoñal por entre los cipreses con la calma restablecida
Y junto ami mi salvadora…….


Atte. Liofer Van Draker
 

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