Jose M Garcia
Poeta recién llegado
En silencio
Sentimos el silencioso deslizar de la tierra
Que como una dulce nana maternal
Va adormeciendo el dolor acumulado
en nuestros pies fugitivos
fueron muchos los senderos
repletos de espinas
muchas las estepas
tristemente adornadas
que hubimos de atravesar
siguiendo cortejos fúnebres
de soles muertos
descansando bajo el solaz febril
de lunas enfermizas
Fantasmagóricos
En un beso de luz
Propagándose desde nuestros
Corazones
Damos descanso merecido
A las fatigadas almas
Después de todo lo recorrido
Sabiéndose, ahora, el anhelo
De la una por la otra
Fuera de este mundo
Que tanto nos admira
Por no temerle
En ese desafio que fue la vida
Inmersos
Entre cielos de agua
Y mares de luz
Apegamos nuestra voluntad
a los cuatro brazos del viento
indolentes
nos dejamos adorar por pueblos
primitivos
haciéndonos ídolos de barro
que se deshacen al amanecer
con su propio fuego
a orillas del ultimo baile
en donde nuestros cuerpos
experimentan la respuesta
incuestionable
del azar
Sentimos el silencioso deslizar de la tierra
Que como una dulce nana maternal
Va adormeciendo el dolor acumulado
en nuestros pies fugitivos
fueron muchos los senderos
repletos de espinas
muchas las estepas
tristemente adornadas
que hubimos de atravesar
siguiendo cortejos fúnebres
de soles muertos
descansando bajo el solaz febril
de lunas enfermizas
Fantasmagóricos
En un beso de luz
Propagándose desde nuestros
Corazones
Damos descanso merecido
A las fatigadas almas
Después de todo lo recorrido
Sabiéndose, ahora, el anhelo
De la una por la otra
Fuera de este mundo
Que tanto nos admira
Por no temerle
En ese desafio que fue la vida
Inmersos
Entre cielos de agua
Y mares de luz
Apegamos nuestra voluntad
a los cuatro brazos del viento
indolentes
nos dejamos adorar por pueblos
primitivos
haciéndonos ídolos de barro
que se deshacen al amanecer
con su propio fuego
a orillas del ultimo baile
en donde nuestros cuerpos
experimentan la respuesta
incuestionable
del azar