Edgar Márquez
Poeta recién llegado
(Segunda Parte de "Un par de versos Perversos")
Como se parte tu nombre en mi garganta,
tu sensación después de besarte,
no es nada comparado a las palabras,
Es todo lo inclinado a nuestro arte,
Estoy varado en la mirada que me da una existencia,
en aquella que me formo después de un impacto,
y al ser fulminado sin tacto y clemencia,
devuelvo mi enigma que priva mi ensayo,
Ese ensayo que recurro en ocasiones,
que explico cuando no se explica,
cuando hago y no tiene menciones,
y enmudezco cuando solo se grita,
Así es el amor,
el amor que no tiene forma,
el que manipulo en todo su contorno,
y reviento con palabras preciosas,
En aquel tiempo de versos perversos,
donde mi placer era lo correcto inverso,
solo acabo entendiendo:
que soy el principio de tu final que compadezco,
Pues tú decías tantas veces lo que era lo mejor,
cuando era mi condena decadente,
entre espesos sentimientos de terror,
fascinado estaba de encontrar su lado latente,
¡Ah que delirante momento!
del castigo hacia mi mente al corazón,
del olvido insistente a mi recuerdo,
y de mi alma partida en trozos de razón,
Porque el goce despierta de la duda inexistente,
de los amores educados en cada verso,
de todo lo que parecía ser nuestro encanto frecuente,
pero solo fue una soberbia en tiempos de versos perversos.