Sicodhelico
Poeta recién llegado
En Trance:
La cordillera y la nieve de Julio son testigos de mis caminatas confundidas
Las tormentas cromáticas de inviernos oscilantes me acompañan rendidas ante una mirada
Los edificios gigantes y los cielos cambiantes, son escenarios amables de mi intolerancia efusiva
Los fríos exagerados y las mujeres audaces, vuelven a sellar la desconfianza amigable de una mirada fría y adictiva.
La nieve , la nieve , la nieve presente en los suburbios ocultos
El granizo cortante en tus manitas de seda, el granizo traidor que maneja tu esencia, son como hojas secas pegadas en una pintura de arte
La nieve blanca y radiante, me hace recordar el color y la forma de tu inmadurez disfrazada, cubierta de frambuesas solitarias y naranjas entreabiertas.
La nieve alcoholizada y enclaustrada, me ayuda a crear los versos infinitos derivados del remedio amigable
Como el cielo, como el cielo que tirita asustadizo y se confunde entre los magentas de tu cintura degradante.
Ella camina hacia mi arrepentida, se siente dormida y se cree una mentira
Vive drogada, y me baña gozosa con su armamento animoso
La lluvia nuevamente golpea mi ventana , lo hace furiosa, lo hace de pronto con fuerza y coraje
Se esmera enrabiada, se desviste preparada y quiere inundarme obsesionada con sus boquita de plasticina tóxica
Santiago duerme una vez más, egoísta y patriarca , se olvida de los pájaros noctámbulos y solitarios de las noches desdichadas en el suburbio
Porque parece miseria. Porque parecen obsesiones pasadas, y bañadas en heridas sangrantes a causa de tus cabellos laurentes
Como cuando te amaba, como cuanto tenía ente mis labios esa boquita de seda, esos cabellos cubriendo melones y apoyando mis canciones creativas y sobrevividas de angustias sin explicaciones
La cordillera y la nieve de Julio son testigos de mis caminatas confundidas
Las tormentas cromáticas de inviernos oscilantes me acompañan rendidas ante una mirada
Los edificios gigantes y los cielos cambiantes, son escenarios amables de mi intolerancia efusiva
Los fríos exagerados y las mujeres audaces, vuelven a sellar la desconfianza amigable de una mirada fría y adictiva.
La nieve , la nieve , la nieve presente en los suburbios ocultos
El granizo cortante en tus manitas de seda, el granizo traidor que maneja tu esencia, son como hojas secas pegadas en una pintura de arte
La nieve blanca y radiante, me hace recordar el color y la forma de tu inmadurez disfrazada, cubierta de frambuesas solitarias y naranjas entreabiertas.
La nieve alcoholizada y enclaustrada, me ayuda a crear los versos infinitos derivados del remedio amigable
Como el cielo, como el cielo que tirita asustadizo y se confunde entre los magentas de tu cintura degradante.
Ella camina hacia mi arrepentida, se siente dormida y se cree una mentira
Vive drogada, y me baña gozosa con su armamento animoso
La lluvia nuevamente golpea mi ventana , lo hace furiosa, lo hace de pronto con fuerza y coraje
Se esmera enrabiada, se desviste preparada y quiere inundarme obsesionada con sus boquita de plasticina tóxica
Santiago duerme una vez más, egoísta y patriarca , se olvida de los pájaros noctámbulos y solitarios de las noches desdichadas en el suburbio
Porque parece miseria. Porque parecen obsesiones pasadas, y bañadas en heridas sangrantes a causa de tus cabellos laurentes
Como cuando te amaba, como cuanto tenía ente mis labios esa boquita de seda, esos cabellos cubriendo melones y apoyando mis canciones creativas y sobrevividas de angustias sin explicaciones