nacimientoestelar
Poeta recién llegado
En tus brazos, nunca
caí, caí, caí, en sopores malhablados
por desconfiar de la realidad
cuando la fantasía se deslizaba de mis labios
y la fruta roja estalla en mis manos,
como un niño que se muere de hambre
a los pies de un santo eternizado.
Dulce, lejano, imperturbable espectáculo.
Son días difíciles en el sur americano,
hijos primerizos del septiembre pálido
en una casa donde el recuerdo
no es el único jugo que me fue privado.
Así que caen, caen, caen,
las gotas desde mi garganta
hasta mis pies y la calle bajo mi ventana,
donde la lluvia limpia mis mejillas hasta desgastarlas,
los pegajosos ápices de bendición rosada.
Porque fui incriminada en todos los lugares
donde me daría íntegra para escapar,
pero en tus brazos, nunca
me vieron digna de encarcelar.