Mariano Guzmán
Poeta recién llegado
El deseo no es poco... mi ángel diamantino,
es locura de miel que la mente no resguarda;
en saborear tu figura mi boca no tarda
al darnos cita en este encuentro vespertino.
Del palpitar de tus venas tras tu piel desnuda,
emana la lujuria en colosal arroyuelo;
estremeciendo mi ser, que es ya un revuelo,
alimentando así mi fe testaruda.
Silente cual espectadora muda,
yace grácil tu ropa sobre el suelo;
contemplando la pasión que se retuerce en duelo,
y que febril sobre tu lecho, mi frente suda.
vehemencia pura convertida en torbellino,
fuego que de nuestros cuerpos se desborda;
explosión que a toda negación es sorda,
otrora recelo, hoy se vuelve libertino.
(Mariano Guzmán)
es locura de miel que la mente no resguarda;
en saborear tu figura mi boca no tarda
al darnos cita en este encuentro vespertino.
Del palpitar de tus venas tras tu piel desnuda,
emana la lujuria en colosal arroyuelo;
estremeciendo mi ser, que es ya un revuelo,
alimentando así mi fe testaruda.
Silente cual espectadora muda,
yace grácil tu ropa sobre el suelo;
contemplando la pasión que se retuerce en duelo,
y que febril sobre tu lecho, mi frente suda.
vehemencia pura convertida en torbellino,
fuego que de nuestros cuerpos se desborda;
explosión que a toda negación es sorda,
otrora recelo, hoy se vuelve libertino.
(Mariano Guzmán)