Se ha hecho de noche en mis manos,
se escondió la luz.
Solo en las nubes queda
una pincelada roja de su recuerdo.
Mi pupila se acostumbro a captar
todos los matices de grises,
de azules de entre las sombras.
Se coló en la añoranza
mezclándose con los sentidos.
Con ello mi corazón hizo un canto
triste de tardes amplias,
de sueños cuajadas,
de contrastes para mirar.
Se recortaron las figuras en mi mente
y los troncos, de árboles antes,
avivaron la candela de mis pensamientos.
Mi alma se arrimo a su “roja boca”
esperando su aliento calido
como el calor de quien amas
te guía en la noche,
abriendo los caminos de tu cuerpo,
dibujando con su cuerpo
el tuyo en su esperanza.
La moche se hizo alba
en tus brazos,
y mi vida acotada,
guardo las alas en los recuerdos,
la ilusión en las faldas.
Cubrí la luz de la mañana
con cortinas coloreadas,
para que no sorprendieran
los surcos de mi cara.
Me hice sabia a la fuerza,
me atrinchere sobre otra muralla,
para resistir el penúltimo trecho
y seguir refugiándome en los sueños
y entre tus manos,
con la luz apagada.
se escondió la luz.
Solo en las nubes queda
una pincelada roja de su recuerdo.
Mi pupila se acostumbro a captar
todos los matices de grises,
de azules de entre las sombras.
Se coló en la añoranza
mezclándose con los sentidos.
Con ello mi corazón hizo un canto
triste de tardes amplias,
de sueños cuajadas,
de contrastes para mirar.
Se recortaron las figuras en mi mente
y los troncos, de árboles antes,
avivaron la candela de mis pensamientos.
Mi alma se arrimo a su “roja boca”
esperando su aliento calido
como el calor de quien amas
te guía en la noche,
abriendo los caminos de tu cuerpo,
dibujando con su cuerpo
el tuyo en su esperanza.
La moche se hizo alba
en tus brazos,
y mi vida acotada,
guardo las alas en los recuerdos,
la ilusión en las faldas.
Cubrí la luz de la mañana
con cortinas coloreadas,
para que no sorprendieran
los surcos de mi cara.
Me hice sabia a la fuerza,
me atrinchere sobre otra muralla,
para resistir el penúltimo trecho
y seguir refugiándome en los sueños
y entre tus manos,
con la luz apagada.